sábado 4 de febrero de 2012

ARTICULO DE LUCÍA ETXEBARRÍA SOBRE GARCÍA MÁRQUEZ

Argumento de una novela: Un periodista ochentón verifica, entristecido, que su potencia sexual ya no es la que era. Cosas de la edad. Llama entonces a su proxeneta de confianza, aquel que le proporciona – a él y a media ciudad – los mejores Chaperos, y le pide que le busque un jovencito al que nadie haya tocado. El proxeneta le llama unos días después: ha localizado a un magrebí de barriada obrera, de catorce años, virgen con garantía, cuya familia está de acuerdo en vender los favores del chaval porque el padre está en paro desde tiempo inmemorial. La noche acordada, el proxeneta le proporciona una droga al chico para tranquilizarlo y favorecer los avances del anciano pero con tan mala fortuna que el chico, agotado tras una jornada particularmente dura – pues a pesar de su corta edad ya trabaja ilegalmente en una fábrica – se queda tan profundamente dormido como para hacer imposible su desfloración.El viejo permanece toda la noche contemplándolo, extasiado con su belleza y cuando vuelve a casa el ochentón lleva tal calentón encima que, ante la visión de la dérriere de su secretario, que está agachado recogiendo unos papeles, no puede contenerse y le viola. Luego, le arroja unos billetes a modo de compensación.
Si este libro se publicara en España, el escándalo sería mayúsculo, del tipo del que le cayó encima a Arthur C Clarke en 1998, cuando The Mirror le acusó de ser un pedófilo. O sin ir más lejos, mi amiga Lola Beccaria tuvo que oír de todo a propósito de la publicación de su novela ” Una mujer desnuda”, en la que se narran las relaciones de una prepúber con un amigo de su padre.Pero resulta que cuando sale al mercado un libro con el mismo argumento, el mismo, pero con la sutil diferencia de que el putero es un señor heterosexual y la niña vendida y la criada violada (analmente por cierto) dos mujeres, nos encontramos entonces con “una admirable historia de amor… una estupenda metáfora de la sociedad donde todos caben con suficiencias o exageraciones, una novelita-joya que contiene sabias frases de prosa brillante, desbordante, donde la pasión tardía se enseñorea en el corazón del viejo”, en palabras de la crítica. Toma ya. Botón de muestra que describe al aluvión de reseñas favorables que se ha desbordado por los suplementos culturales españoles, unánimes en su admiración. Sí, me estoy refiriendo a la última novela de García Márquez, al que, como Premio Nobel, se supone que debemos respeto. Premio Nobel de la Paz fue también Henry Kissinger, responsable directo del golpe de Estado Militar contra Allende y de toda las dictaduras (incluidas las que falsamente se disfrazan de democracias) que campean hoy en América Latina.
¿Les he convencido con este ejemplo del androcentrismo imperante en la critica literaria? Pues daré otro: En cada entrevista, cada una, que he hecho de entre las más o menos veinticinco a propósito de la edición francesa de mi libro “Una historia de amor como otra cualquiera” me han hecho la misma pregunta: ¿Por qué sus protagonistas son mujeres? Estoy por ver que alguien le pregunte a Houllebeq o a Beigbeder la cuestión inversa. Y no se lo preguntan porque, pese a que las mujeres seamos mayoría en el mundo ( 53% de la población), a día de hoy lo masculino es la norma y lo femenino es la desviación, y por eso resulta tan extraño que se escriba sobre mujeres.
Podría escribir sobre muchísimas escritoras injustamente olvidadas o no reconocidas en su valía: Ángela Figueras Aymerich, María Teresa León, Rosa Chacel… Podría hablar de una conversación con la hija de Carmen Laforet en la que ella me confirmó lo que yo ya sospechaba: que su madre había dejado de escribir incapaz de soportar la presión y las críticas (algo parecido me pasó a mí, que me planteé muy en serio abandonar el oficio después de la reacción que suscitó mi segunda novela, Beatriz y los cuerpos celestes).Podría escribir de Ana María Matute, que sufrió los embates de una censura feroz que le impidió ejercer su escritura en libertad. Podría hablar de cómo El País, el supuesto diario “progresista español”, publicó, para cerrar el último número del siglo veinte de su suplemento cultural, un artículo titulado ” Los mejores escritores españoles del siglo” en el que no se incluía a una sola mujer…
Y entre tanto mientras todo el mundo se rasga las vestiduras al hablar de páginas de pedofilia en Internet, el Nobel, sus editores y su agente se llenan los bolsillos de plata, y en este país se oculta el triste hecho de que el 75% de los hombres que pegan a sus mujeres abusan también de sus hijas, y la sociedad bienpensante cierra los ojos al pasar por la calle de la Cruz, por la Montera, o por la casa de Campo, donde muchas menores de edad se ven obligadas a vender su cuerpo para lucrar a las mafias que las explotan, porque vivimos en un mundo plagado de millones de putas tristes que no lo son porque les da la gana, sino, precisamente, porque una cultura machista, perpetuada por la literatura, por los textos escolares, por el cine, por la publicidad, por la tradición, ha enseñado y sigue enseñando a los varones que la explotación y el maltrato a la mujer no solo es un hecho permisible, sino romántico. Como también enseña que la mujer deseable es aquella mujer bella que no habla, que solo nos escucha, y jamás nos contradice y, por lo tanto, si se pasa la vida dormida, tanto mejor, porque ya se sabe que, desde siempre, a los hombres nos gusta cuando callamos, porque estamos como ausentes y porque calladitas estamos más monas, y que el amor, según mucha literatura, no es un intercambio adulto y consensuado en el que cada cual da y recibe, sino una relación de dominación en la que una parte de la pareja se somete totalmente a la otra.¡Lucía, por favor, es solo ficción!, dirán algunos. Pero cito a Florence Thomas cuando escribe: “El lenguaje es el fundamento de la reproducción del sexismo; es un aparato de construcción y de representación de la realidad y por consiguiente de la acción sobre ella por medio de elaboraciones simbólicas. A través de él internalizamos ideas, imágenes, modelos sociales y concepciones de lo femenino y de lo masculino, entre otras..” En cristiano: que de lo que se lee, se aprende, y que la única forma de cambiar la sociedad pasa por intentar transformar los modelos de representación que reproducen las estructuras dominantes.
En un país como Colombia, en el que casi 40.000 menores de edad practican (y no libremente) la prostitución, según estimaciones más que fiables de la DAS y la Interpol, y en el que todas las fuentes coinciden en afirmar que el ingreso de niños y niñas a la prostitución es cada día mayor y las edades de vinculación cada vez más tempranas, ¿no podría haber aprovechado el Premio Nóbel la plataforma que le ofrecen su fama y su prestigio para ayudar a luchar contra semejante lacra en lugar de idealizarla y glorificarla? Y cuando media España protesta unánimemente contra los casos de prostitución infantil de Barcelona ¿no es hipocresía que nadie, en ninguno de los medios mal llamados suplementos culturales de este país se haya atrevido a alzar el gallo para decir que García Márquez puede escribir mejor o peor, pero que lo que ha escrito se llama apología de la explotación infantil y de la violación, y que como tal debe leerse, y nunca como historia de amor?
Me gustaría que este artículo se fuera pasando en red a todos los colectivos feministas, o a las listas de correos. En el hecho de que todos los suplementos “culturales” españoles han puesto la novela por las nubes. Si admitimos en hipótesis que sí, que cada cual puede escribir lo que le dé la gana dado que todo se puede hacer desde la ficción -o eso dice la crítica- y que lo importa es la belleza de la obra, y que por eso García Márquez tiene derecho a escribir sobre lo que a él le guste, al menos tengamos en cuenta que lo que no se puede hacer, desde la crítica, es llamar “historia de amor” a una relación de abuso, porque eso SI que es hacer apología, o no advertir que el protagonista de este libro en ningún momento se cuestiona la legitimidad de comprar los favores sexuales de una menor y de drogarla para que los realice, ni de violar asnalmente a una criada que depende del violador para su sustento. Combatamos al machismo institucional desde la red, que es lo único que nos queda.
Lucía Etxebarría

sábado 5 de febrero de 2011

-


Lo que más me gusto de pasar esa noche contigo fueron tus putos desprecios, como si yo fuera la zorra más descarada que tú hubieses visto.Tan dulce y tan zorra. Lo dejaste todo tan claro.Perdona por quererte ante todo, yo disculpo el que me robaras algún que otro beso y me confundieras con cualquier otra. Creo que te asustastes al comprobar que el cuerpo que llacia bajo tus sabanas era el mio. Te consolastes con imaginar que todo aquello pasajero tan solo había sido un sueño y al ver mi rostro te odiaste.Maldito seas. Mi felicidad residía en quererte a escondidas y adorarte. Abrazarte como hacen los niños al ver su propia sangre y espantar algún que otro monstruo escondido en tus armarios. Arroparte del frió y esperar que tu espiración se endulzara para así poder dormir tranquila. Mirarte a los ojos y notar que ocurría. Ahora ya no hay nada de eso, y no es por mi, es por tu maldita culpa. Porque yo, pequeño imbécil, no fui la que prefirió lo instintivo, no. Yo solo quería quererte a escondidas y taparme los ojos para no ver lo que se reflejaba en tu espejo en tus noches de desenfreno. Y ahora pretendes desaparecer?
Cortame tu la piel de mi muñeca y haz que olvide tu nombre de una puta vez.

martes 19 de octubre de 2010

Hay dos cosas que debo tener en cuenta cuando se suicida la tela para complacerte.
Una de ellas es notar que no me duele, que algo no se desgarra. Eso debo notarlo antes que mis bragas acaricien este suelo antiguo y perdido entre otros tantos algodones como el mio, mojado. Alguien pinto de purpura este cuarto para no dejarme escapar.Y si miro hacia el techo, mientras clavas tus dedos de hierro en mis huesos, no suspires, no me ordenes, a eso no. Lo que haga yo por dentro no es el trato. Mi cuerpo es tu saco. No condiciones la mirada, ella y otras ventanas son solo para mi.
Esa fue la moneda de cambio, la otra.

lunes 18 de octubre de 2010

-











Como agua en los bolsillos










sábado 16 de octubre de 2010

-

Son dos pasos y un escalón.
El aire se colapsa tras el vidrio y deja de fluir.
La realidad, el ambiente cargado esta compuesto por voces sin aliento que al amontonarse consiguen trasmitir un leve silbido. Sí, mire hacia atrás desconsolada, llena y vacía, completa y por fin desecha, sintiendo el soplo del simple movimiento y comencé la carrera continua en mi propio espacio. Aferre los huesos a mi propio asiento.
Salte por encima del fuego
Y se encerro la puerta.
Fueron dos pasos y un escalón.

lunes 4 de octubre de 2010

Ahi, detrás de la risa.


Ahí, detrás de la risa,
ya no se te conoce.
Vas y vienes, resbalas
por un mundo de valses
helados, cuesta abajo;
y al pasar, los caprichos,
los prontos te arrebatan
besos sin vocación,
a ti, la momentánea
cautiva de lo fácil.
"¡Qué alegre!", dicen todos.
Y es que entonces estás
queriendo ser tú otra,
pareciéndote tanto
a ti misma, que tengo
miedo a perderte, así.

Te sigo. Espero. Sé
que cuando no te miren
túneles ni luceros,
cuando se crea el mundo
que ya sabe quién eres
y diga: "Sí,ya sé",
tú te desatarás,
con los brazos en alto,
por detrás de tu pelo,
la lazada, mirándome.
Sin ruido de cristal
se caerá por el suelo,
ingrávida careta
inútil ya, la risa.
Y al verte en el amor
que yo te tiendo siempre
como un espejo ardiendo,
tú reconocerás
un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste.
que es mi amada. Y me quiere
por detrás de la risa.


Pedro Salinas

El amor como el secreto (que nadie descifra) escondido bajo la mascara del autoengaño, de la falsedad, que en si lo intensifica mucho más.
Consciente de lo que implica el sentimiento al ocultarlo, al mantenerlo (al admitir que ya, lo sentido, engloba mucho más que su propio yo, el de él, o de quien le rodea) el amor se convierte en la realidad añorada, tan querida, libre y placentera que la protagonista es incapaz de renuciar a ella, ocultándose tras otra realidad con la cual ya no se acomoda, que es la que ha vivido siempre, no sabiendo como reaccionar ante ella.

La falsedad secreta del cambio?del amor? como felicidad contradictoria?, como algo puro que te cambia hasta un punto en el que dejas de ser tú para ser otra tú?


¡Que alegre! dicen todos,
Y es que entonces estás
queriendo ser tú otra,
pareciéndote tanto
a ti misma, que tengo
miedo a perderte, así.

Detrás una risa "alegre" más triste que la imagen:

"de un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste "

que en realidad es alegre, es amor? Escondida una persona tras el amor?


Este poema me lleva de cabeza desde hace unas dos semanas, y tal caos en mi cerebro ocasiono la serie fotográfica de arriba.
En ellas quiero mostrar la irrealidad de la realidad y las formas propias que pueden confundirnos, con desenfoques, juegos de luces y puntos de vista que pueden llegar a provocarnos nuevas ideas, ¿Realidades dentro de otras?

Aprender a mirar.

Esto de filtrar las imágenes del autor e interpretarlas de una forma subjetiva u objetiva (todavía tengo que pensar como he llegado a estas conclusiones, que no lo tengo claro...) es algo que me esta interesando bastante y creo que mi primer proyecto será algo parecido a esto, solo que con pintura, también una serie (de tres).
Los autores por los que me estoy decantando, son Becquer, Pablo Neruda incluso he estado leyendo Antonio Machado, pero las imágenes que crea Pedro Salinas me siguen pareciendo más interesantes o puede que con las que más me identifique artísticamente.
Imágenes.
El tema que quiero tratar es el amor pero desde un punto de añoranza y lejanía.
Pablo Neruda me esta fascinando, aunque su expresión, lenguaje, no lo traduzco a imágenes, son sentimientos, son pura niebla y me cuesta interpretarlas, aunque ya digo que me parece interesante.
De momento uno de los poemas que más me ha llamado la atención a sido el siguiente (de Pablo Neruda), aunque tengo que estrujar mi cabecita todavía.


SENSACION DE OLOR

FRAGANCIA
de lilas...

Claros atardeceres de mi lejana infancia
que fluyó como el cauce de unas aguas tranquilas.

Y después un pañuelo temblando en la distancia.
Bajo el cielo de seda la estrella que titila.

Nada más. Pies cansados en las largas errancias
y un dolor, un dolor que remuerde y se afila.

...Y a lo lejos campanas, canciones, penas, ansias,
vírgenes que tenían tan dulces las pupilas.

Fragancia
de lilas...













jueves 5 de agosto de 2010

-

Cuando cerró la puerta sintió la casa vacía, tan vacía como la primera vez que la encontró.
Dejo caer las bolsas con la compra y se dirigió a la cocina blanca, impoluta.
No sabia que hacer. Separo una de las sillas de la mesa y se acomodo. Miro a su alrededor y el silencio le pareció incomodo. Con sus ojos recorrió cada esquina de la estancia y los recuerdos cabalgaron por su cabeza sin cuidado, provocando un desconsuelo mudo bajo su garganta.
Los años caían sobre ella como piedras pequeñas que no dañan de inmediato pero si con el tiempo y la continuidad. Levanto su cuerpo y se sintió pesada. Traspaso la puerta hasta acercarse al sofá blanco del comedor. Seis plazas y esquina, una butaca y cuatro cojines gigantes para el desafortunado que tuviera que sentarse en el suelo frió. Una tarde de domingo con palomitas y el ruido de unas risas. Café y Cola-cao. Pequeños bocadillos puestos en una bandeja en medio de la mesa. Los frutos secos para el abuelo y la risa del pequeño transportando unas tres galletas de chocolate que se le escapan de las manos. Los rayos de luz del atardecer entrando por la ventana, dando más calidez a aquel ambiente. Rozando con su luz anaranjada cada silueta risueña.
Entreabrió sus labios y sintió ansiedad por vivir.
Se acerco a la gran planta que se encontraba en una de las esquinas mirando fijamente la foto que habia en una de las estanterías de detrás, cogió un pequeño recipiente con agua y mojo levemente la tierra y las hojas grandes.
Después se dirigió al recibidor de su hogar, agarró las bolsas tiradas en el suelo y se dispuso a colocar lo poco que había comprado.

martes 3 de agosto de 2010

miércoles 21 de julio de 2010

U

Tumbada sobre el colchón puedo escuchar tu voz.
Hablas tan lento con esta luz de luna que no queda otra opción que silenciar todo el entorno para poder concentrarme solo en tus labios. Hay azul en el techo, verde y una pizca de naranja. Tus manos se concentran en no rozarme ni un poco, tus ojos en no mirarme y tu mente en ignorarme.
Lo echaba de menos.
Todas estas palabras confiadas dirigidas al viento, las sonrisas a oscuras, el que te burlaras de mi nombre y dejaras que yo me enfurruñara y te pegará.
Sentirme querida de este modo tan poco convencional.

domingo 18 de julio de 2010

T


Nunca empiezas de cero. La consciencia es como una puta termita. Nos termina agujereando el cráneo, el cerebro y por supuesto el corazón.
Mi propia irrealidad me esta descuartizando, matando lentamente.
Ya no sé que debo ser. Ya no hay nada que me camufle, que me sirva.
Me cansé.

viernes 16 de julio de 2010

CONTROL


La película CONTROL de Anton Corbijn no es otra cosa que un espectáculo visual y delirante que me ha cautivado y por más que lo intento no se escapa de mi cabeza.

Ya con la primera secuencia la película nos anuncia la sensibilidad y profundidad que Anton Corbijn, fotografo holandes que en sus tiempos fotografio al propio Curtis, nos muestra no solo con un guion exquisito, aunque breve, sino también con cada uno de los planos tan bien pensados que podemos encontrar en esta obra de arte ( pues creo que no se merece otro puesto).

El tratamiento de la fotografía, en blanco y negro, dramatiza mucho más la visión que nos ofrece del vocalista Ian Curtis, miembro de la banda Joy division, atormentado por su vida y sus propias inquietudes difíciles de entender incluso por él mismo.
Su preocupación por la enfermedad que padece, su mundo interior que le atormenta y los vínculos personales que duelen al ser rotos o creados inconscientemente. La vida misma y sus preguntas.
Los silencios y la música.
Podríamos pensar que la película se centra en la carrera de este grupo post-punk, pero no.
Se centra en Ian Curtis y su mente, su manera de sentir como romantico en exceso, no como el siniestro y depresivo personaje que objetivamente parece ser.
Los sueños, los propósitos que siempre nos hacen abandonar unos aspectos vitales por otros de una forma obligada hecho que al final realmente, bajo mi punto de vista, es lo que consume a nuestro protagonista.
Incomprension exterior a un amor puro, que no puede ser admitido por el resto ni ser compartido.
Descaradamente buena.
No puedo decir nada más porque simplemente no me sé explicar, cada escena es poética.



martes 22 de junio de 2010

PESADILLA (1) Y ella.

Dibujo hecho el 27/05/2010 de la pesadilla constante del mes pasado, cada noche con fiebre soñando lo mismo.
Ella viene a mi, con sus pelos algo revueltos y no riendo, sino lamentandose, queriendo que comprenda. Saca sus ojos y me los muestra, acurrucándose hasta sentarse al lado de mi almohada. Los ojos pasan de una mano a otra.

En los primeros sueños ella se mantenía a los pies de mi cama, de pie y alargaba sus brazos para mostrarme sus ojos, en sus manos. Yo gritaba, asustada .
En los siguientes sueños ella ya aparecía justo mi lado, parecía estar cansada de insistir, no quiere que los toque, es más yo no puedo moverme, pero ella se balancea , los mueve en sus manos, y yo por mucho que me esfuerzo no la logro entender. En sus cara no hay expresión de nada, solo de tristeza y agonía al no ser comprendida. Al principio pensé que reía, pero no es así, simplemente es una locura que lleva arrastrando porque no sabe como hacerme entender algo que no logro comprender.

¿Que puedo ver que vea ella y yo no?

S

He creado un mundo y de él vivo cuando me sumerjo en sus aguas.

Dos orificios desnudos.
Respiro continuamente sus ideas y al cerrar los ojos mi espíritu me envuelve como una de esas telas sedosas que en verano perfeccionan el cuerpo femenino sin complejos, masificando la perfección del viento y el significado de cada soplo al chocar poderoso contra un cuerpo.
De las pestañas caídas no tengo más que decir que son el punto en el que se suicida la diagonal de la armonía, bajando por el cuello estirado, en equilibrio, y marchitandose en cada punta quebradiza de un cabello que roza el suelo y se deja mecer como un niño en brazos de mármol, frió.
El sol, no presente en mi imagen, parece dibujar un leve brillo en lo que delimita la piel y deja ver el espacio, piel rubicunda con leves pinceladas de un dorado casi esponjoso.
La boca siempre semiabierta (una catarata entre los labios) para que por ella pueda expulsar los residuos de lo vital, sin sonido. Caen nuestros propios pensamientos que pueden dañar como excrementos nuestra mente y se esfuman, dejando a un lado lo que nos interesan, nuestra inventiva.
Imagina un espacio blanco sin esquinas ni crujidos.
Sintiendo tu mente en tal posición, "yo" no es importante, ahora no.
Los ojos están tapados por unos párpados débiles que nos indican lo sobresaltado que hay en su interior, el torso estirado, el pecho valiente en el punto medio de la composición, en tensión, bajo un brazo que aguanta todo el peso de esa caja de huesos cubierta de una piel perfecta.
Las piernas no son nada porque yacen muertas de dolor ante la belleza del descanso y la suavidad de las curvas.
La visión se aleja y puedo sentir el olor de todo esto que entra en mi cabeza como imagen y escupo dando vueltas con una mano medio atontada.

Ha esto se le llama libertad e inspiración.

Y cuando vuelvo a mi me atraviesa una realidad que me alborota y sonrió, no por poder escribir lo que para mi fue simplemente la imagen de una sensación tan pura como la inspiración tranquila, acostada, relajada, sintiendo cada chispa a su alrededor para así alimentarse (limpia de todo, libre en ese instante) sino por haber podido ver aquello.


Buenas noches.

"Voy a crear historias que trastoquen a mundos enteros"

jueves 27 de mayo de 2010

R


Hacia mucho que no leía.
Hacia mucho que no comía.

viernes 21 de mayo de 2010

Q

Otra vez en el mismo lugar.
Esta vez mi parque de atracciones derruido, de atracciones rasgadas, de colores alegres, de risas de niños disimuladas en cada poro del aire frió.
El maldito amarillo anaranjado de brisa antigua destacaba por encima de cualquier matiz, adentrandose en los diferentes tonos hasta transformarlos en otros. Que mirada la mía entre esos remolinos de nada que se colaban entre las nubes y hacían danzar las hojas muertas en círculos, fue interminable ese momento al ver aquel panorama.

Ellas estaban hundidas. El tío vivo abajo, en un agujero de unos 10 metros y dentro de él juguetes rotos, amontonados, de aire tan o más melancólico que la propia visión de todo aquello. La montaña rusa igual, las sillas voladoras...todo inundado de objetos, de cosas que al acercarme reconocía como mías.
Un ruido que me distrae de todo aquello, y al girarme, la luz del sol me ciega. Mis párpados se cierran a causa de un dolor leve que solemos omitir, no lo suficiente duradero como para tenerlo en cuenta. ¿Que es lo que te retuerce el estomago?

Evaristo.
Aquel niño que desapareció de mi vida cuando cumplimos 11 años, que se fue para no volver nunca estaba allí. Era él.
Blanco, cabello negro y algunos pelos de la coronilla despeinados. Delgado, no extremadamente y con los veinte años que ahora debía de tener. Era él, seguro. Podía ver esa misma cara de circunstancia, de pregunta constante. Los labios rosados y unas mandíbulas marcadas que mi propia imaginación le habían puesto a esos recuerdos pueriles ahora cambiados.
Podría ser esa persona?
Un plano detalle en el color de sus ojos, tan agua como siempre, perdidos entre el gris más oscuro y el verde más vivo, adornados, esos si, con esas pestañas negras, tupidas, llenas, que le aportaban un aire fuerte, serio, pared de mármol, indestructible.
Un nuevo frasco para la misma fragancia.
Se acercaba y yo ridícula, en medio de una plaza triste y polvorienta, de un rojo muerto. El tío vivo chirría a una velocidad lenta, pausada. Las sillas voladoras rotas, de cadenas mutiladas. El payaso descolorido todavía sonriente. Un ambiente pesado, caluroso, un cielo azul cían.
A un paso de mi.

- Hola.

Su voz había cambiado, antes era de terciopelo, ahora esa textura era mucho más pesada, pero igualmente relajada. No había sonreído. Yo solo quería llorar, tirarme a sus pies.
Tirarme de cabeza y Tocarlo.

- ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
- Soy yo, yo... ¿te acuerdas? Tania, ¿te acuerdas?, soy yo.
- No, No sé quien eres.

Que hacer más que miles de lágrimas se desplomaran. Se giro y comenzó a marcharse, tan lento como vino, tan sigiloso como llego. Un nudo en el estomago, y un punzón que giraba en el pecho, hasta retorcerlo sangrientamente. El sollozo infantil no me dejaba respirar, caí sobre mis rodillas ahogada por mis sentimientos de angustia tan guardados, tan espesos y me arrastres hasta uno de esos inmensos cráteres, hasta poder apoyarme en una gran cabeza de un pato Donald gigante, que sobresalia de la gran montaña de basura de recuerdos que se amontonaban allí.
Vomite un amargo liquido tan amarillo como el ambiente mismo y al mirar concientemente lo que me rodeaba vi en medio de la porquería mi primer conjunto de ropa interior negra, provocativo. Nuevo, totalmente, no como lo tenia ahora, gastado y rozado.
Me lo guarde en el bolso y al girarme me choque con él de nuevo.
- No puedes coger nada. Además ya tienes que irte de aquí.- me dijo mientras señalaba un túnel de un azul turquesa que escondía un fondo negro difuminado.
- Ven conmigo. Puedes venir. ¿Donde estas? - le pregunte nerviosa, palpando cada arruga de su camiseta azul marino.
- No puedo.

Me agarro del brazo bruscamente. Podía sentir un olor, un olor que no reconocía. No lo reconocía, no lo recordaba. Volví a echar a llorar. No quería marcharme, quería saber como estaba, que había hecho, si todavía guardaba aquella libreta en la que escribíamos cuentos fantásticos, yo nunca la hubiera tirado. Nunca. Yo, él. Ahora que más da.

- Por favor ¡Es imposible! me mientes.
- Te tienes que ir. Adiós.
Me abrazo fuerte y me miro a los ojos un segundo. Pero es de esos momentos que no pasan rápido, que se hacen eternos. Tan eterno.

Unos elefantes azules me esperaban en la puerta del túnel, adornados con cintas rojas y pendientes grandiosos, dorados. Una pequeña de cabellos dorados se bajo de uno de ellos y con ella unas cuerdas que me ayudaron a subir al lomo de aquel animal, tres veces más grande que cualquiera de estatura normal. Era Estefania, pero pequeña, con sus trenzas en el flequillo, sus ojitos de casitas y su piel tersa con sus dos puntitos rojos en la mejilla. Comenzó a andar el animal, yo miré hacia atrás.

Él en medio de la triste plaza roja, y una niebla caía sobre el ambiente amarillo, tiñendo todo de un verde, fundiéndose en un azul inmenso a medida que se acercaba en donde él estaba. Cada vez más pequeño, pperdiéndose en lo oscuro, me pierdo en lo oscuro, no me quiero ir de ahí, me pierdo, me pierdo, me pierdo...

Y despierto llorando con alguien a mi lado que me pregunta si era una pesadilla