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martes, 19 de octubre de 2010

Hay dos cosas que debo tener en cuenta cuando se suicida la tela para complacerte.
Una de ellas es notar que no me duele, que algo no se desgarra. Eso debo notarlo antes que mis bragas acaricien este suelo antiguo y perdido entre otros tantos algodones como el mio, mojado. Alguien pinto de purpura este cuarto para no dejarme escapar.Y si miro hacia el techo, mientras clavas tus dedos de hierro en mis huesos, no suspires, no me ordenes, a eso no. Lo que haga yo por dentro no es el trato. Mi cuerpo es tu saco. No condiciones la mirada, ella y otras ventanas son solo para mi.
Esa fue la moneda de cambio, la otra.

sábado, 16 de octubre de 2010

-

Son dos pasos y un escalón.
El aire se colapsa tras el vidrio y deja de fluir.
La realidad, el ambiente cargado esta compuesto por voces sin aliento que al amontonarse consiguen trasmitir un leve silbido. Sí, mire hacia atrás desconsolada, llena y vacía, completa y por fin desecha, sintiendo el soplo del simple movimiento y comencé la carrera continua en mi propio espacio. Aferre los huesos a mi propio asiento.
Salte por encima del fuego
Y se cerro la puerta.
Fueron dos pasos y un escalón.

jueves, 5 de agosto de 2010

-

Cuando cerró la puerta sintió la casa vacía, tan vacía como la primera vez que la encontró.
Dejo caer las bolsas con la compra y se dirigió a la cocina blanca, impoluta.
No sabia que hacer. Separo una de las sillas de la mesa y se acomodo. Miro a su alrededor y el silencio le pareció incomodo. Con sus ojos recorrió cada esquina de la estancia y los recuerdos cabalgaron por su cabeza sin cuidado, provocando un desconsuelo mudo bajo su garganta.
Los años caían sobre ella como piedras pequeñas que no dañan de inmediato pero si con el tiempo y la continuidad. Levanto su cuerpo y se sintió pesada. Traspaso la puerta hasta acercarse al sofá blanco del comedor. Seis plazas y esquina, una butaca y cuatro cojines gigantes para el desafortunado que tuviera que sentarse en el suelo frió. Una tarde de domingo con palomitas y el ruido de unas risas. Café y Cola-cao. Pequeños bocadillos puestos en una bandeja en medio de la mesa. Los frutos secos para el abuelo y la risa del pequeño transportando unas tres galletas de chocolate que se le escapan de las manos. Los rayos de luz del atardecer entrando por la ventana, dando más calidez a aquel ambiente. Rozando con su luz anaranjada cada silueta risueña.
Entreabrió sus labios y sintió ansiedad por vivir.
Se acerco a la gran planta que se encontraba en una de las esquinas mirando fijamente la foto que habia en una de las estanterías de detrás, cogió un pequeño recipiente con agua y mojo levemente la tierra y las hojas grandes.
Después se dirigió al recibidor de su hogar, agarró las bolsas tiradas en el suelo y se dispuso a colocar lo poco que había comprado.

martes, 22 de junio de 2010

PESADILLA (1) Y ella.

Dibujo hecho el 27/05/2010 de la pesadilla constante del mes pasado, cada noche con fiebre soñando lo mismo.
Ella viene a mi, con sus pelos algo revueltos y no riendo, sino lamentandose, queriendo que comprenda. Saca sus ojos y me los muestra, acurrucándose hasta sentarse al lado de mi almohada. Los ojos pasan de una mano a otra.

En los primeros sueños ella se mantenía a los pies de mi cama, de pie y alargaba sus brazos para mostrarme sus ojos, en sus manos. Yo gritaba, asustada .
En los siguientes sueños ella ya aparecía justo mi lado, parecía estar cansada de insistir, no quiere que los toque, es más yo no puedo moverme, pero ella se balancea , los mueve en sus manos, y yo por mucho que me esfuerzo no la logro entender. En sus cara no hay expresión de nada, solo de tristeza y agonía al no ser comprendida. Al principio pensé que reía, pero no es así, simplemente es una locura que lleva arrastrando porque no sabe como hacerme entender algo que no logro comprender.

¿Que puedo ver que vea ella y yo no?

S

He creado un mundo y de él vivo cuando me sumerjo en sus aguas.

Dos orificios desnudos.
Respiro continuamente sus ideas y al cerrar los ojos mi espíritu me envuelve como una de esas telas sedosas que en verano perfeccionan el cuerpo femenino sin complejos, masificando la perfección del viento y el significado de cada soplo al chocar poderoso contra un cuerpo.
De las pestañas caídas no tengo más que decir que son el punto en el que se suicida la diagonal de la armonía, bajando por el cuello estirado, en equilibrio, y marchitandose en cada punta quebradiza de un cabello que roza el suelo y se deja mecer como un niño en brazos de mármol, frió.
El sol, no presente en mi imagen, parece dibujar un leve brillo en lo que delimita la piel y deja ver el espacio, piel rubicunda con leves pinceladas de un dorado casi esponjoso.
La boca siempre semiabierta (una catarata entre los labios) para que por ella pueda expulsar los residuos de lo vital, sin sonido. Caen nuestros propios pensamientos que pueden dañar como excrementos nuestra mente y se esfuman, dejando a un lado lo que nos interesan, nuestra inventiva.
Imagina un espacio blanco sin esquinas ni crujidos.
Sintiendo tu mente en tal posición, "yo" no es importante, ahora no.
Los ojos están tapados por unos párpados débiles que nos indican lo sobresaltado que hay en su interior, el torso estirado, el pecho valiente en el punto medio de la composición, en tensión, bajo un brazo que aguanta todo el peso de esa caja de huesos cubierta de una piel perfecta.
Las piernas no son nada porque yacen muertas de dolor ante la belleza del descanso y la suavidad de las curvas.
La visión se aleja y puedo sentir el olor de todo esto que entra en mi cabeza como imagen y escupo dando vueltas con una mano medio atontada.

Ha esto se le llama libertad e inspiración.

Y cuando vuelvo a mi me atraviesa una realidad que me alborota y sonrió, no por poder escribir lo que para mi fue simplemente la imagen de una sensación tan pura como la inspiración tranquila, acostada, relajada, sintiendo cada chispa a su alrededor para así alimentarse (limpia de todo, libre en ese instante) sino por haber podido ver aquello.


Buenas noches.

"Voy a crear historias que trastoquen a mundos enteros"

viernes, 21 de mayo de 2010

Q

Otra vez en el mismo lugar.
Esta vez mi parque de atracciones derruido, de atracciones rasgadas, de colores alegres, de risas de niños disimuladas en cada poro del aire frió.
El maldito amarillo anaranjado de brisa antigua destacaba por encima de cualquier matiz, adentrandose en los diferentes tonos hasta transformarlos en otros. Que mirada la mía entre esos remolinos de nada que se colaban entre las nubes y hacían danzar las hojas muertas en círculos, fue interminable ese momento al ver aquel panorama.

Ellas estaban hundidas. El tío vivo abajo, en un agujero de unos 10 metros y dentro de él juguetes rotos, amontonados, de aire tan o más melancólico que la propia visión de todo aquello. La montaña rusa igual, las sillas voladoras...todo inundado de objetos, de cosas que al acercarme reconocía como mías.
Un ruido que me distrae de todo aquello, y al girarme, la luz del sol me ciega. Mis párpados se cierran a causa de un dolor leve que solemos omitir, no lo suficiente duradero como para tenerlo en cuenta. ¿Que es lo que te retuerce el estomago?

Evaristo.
Aquel niño que desapareció de mi vida cuando cumplimos 11 años, que se fue para no volver nunca estaba allí. Era él.
Blanco, cabello negro y algunos pelos de la coronilla despeinados. Delgado, no extremadamente y con los veinte años que ahora debía de tener. Era él, seguro. Podía ver esa misma cara de circunstancia, de pregunta constante. Los labios rosados y unas mandíbulas marcadas que mi propia imaginación le habían puesto a esos recuerdos pueriles ahora cambiados.
Podría ser esa persona?
Un plano detalle en el color de sus ojos, tan agua como siempre, perdidos entre el gris más oscuro y el verde más vivo, adornados, esos si, con esas pestañas negras, tupidas, llenas, que le aportaban un aire fuerte, serio, pared de mármol, indestructible.
Un nuevo frasco para la misma fragancia.
Se acercaba y yo ridícula, en medio de una plaza triste y polvorienta, de un rojo muerto. El tío vivo chirría a una velocidad lenta, pausada. Las sillas voladoras rotas, de cadenas mutiladas. El payaso descolorido todavía sonriente. Un ambiente pesado, caluroso, un cielo azul cían.
A un paso de mi.

- Hola.

Su voz había cambiado, antes era de terciopelo, ahora esa textura era mucho más pesada, pero igualmente relajada. No había sonreído. Yo solo quería llorar, tirarme a sus pies.
Tirarme de cabeza y Tocarlo.

- ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
- Soy yo, yo... ¿te acuerdas? Tania, ¿te acuerdas?, soy yo.
- No, No sé quien eres.

Que hacer más que miles de lágrimas se desplomaran. Se giro y comenzó a marcharse, tan lento como vino, tan sigiloso como llego. Un nudo en el estomago, y un punzón que giraba en el pecho, hasta retorcerlo sangrientamente. El sollozo infantil no me dejaba respirar, caí sobre mis rodillas ahogada por mis sentimientos de angustia tan guardados, tan espesos y me arrastres hasta uno de esos inmensos cráteres, hasta poder apoyarme en una gran cabeza de un pato Donald gigante, que sobresalia de la gran montaña de basura de recuerdos que se amontonaban allí.
Vomite un amargo liquido tan amarillo como el ambiente mismo y al mirar concientemente lo que me rodeaba vi en medio de la porquería mi primer conjunto de ropa interior negra, provocativo. Nuevo, totalmente, no como lo tenia ahora, gastado y rozado.
Me lo guarde en el bolso y al girarme me choque con él de nuevo.
- No puedes coger nada. Además ya tienes que irte de aquí.- me dijo mientras señalaba un túnel de un azul turquesa que escondía un fondo negro difuminado.
- Ven conmigo. Puedes venir. ¿Donde estas? - le pregunte nerviosa, palpando cada arruga de su camiseta azul marino.
- No puedo.

Me agarro del brazo bruscamente. Podía sentir un olor, un olor que no reconocía. No lo reconocía, no lo recordaba. Volví a echar a llorar. No quería marcharme, quería saber como estaba, que había hecho, si todavía guardaba aquella libreta en la que escribíamos cuentos fantásticos, yo nunca la hubiera tirado. Nunca. Yo, él. Ahora que más da.

- Por favor ¡Es imposible! me mientes.
- Te tienes que ir. Adiós.
Me abrazo fuerte y me miro a los ojos un segundo. Pero es de esos momentos que no pasan rápido, que se hacen eternos. Tan eterno.

Unos elefantes azules me esperaban en la puerta del túnel, adornados con cintas rojas y pendientes grandiosos, dorados. Una pequeña de cabellos dorados se bajo de uno de ellos y con ella unas cuerdas que me ayudaron a subir al lomo de aquel animal, tres veces más grande que cualquiera de estatura normal. Era Estefania, pero pequeña, con sus trenzas en el flequillo, sus ojitos de casitas y su piel tersa con sus dos puntitos rojos en la mejilla. Comenzó a andar el animal, yo miré hacia atrás.

Él en medio de la triste plaza roja, y una niebla caía sobre el ambiente amarillo, tiñendo todo de un verde, fundiéndose en un azul inmenso a medida que se acercaba en donde él estaba. Cada vez más pequeño, pperdiéndose en lo oscuro, me pierdo en lo oscuro, no me quiero ir de ahí, me pierdo, me pierdo, me pierdo...

Y despierto llorando con alguien a mi lado que me pregunta si era una pesadilla

sábado, 24 de abril de 2010

P


Tu eres un hombre azul oscuro.

Azul de cielo y profundo de Mar.

Me haces saltar por acantilados de viento

cuando siento tu aliento en mi cuello,

Tú lo sabes y yo también.

Lo escondemos demasiado bien.

Será que somos maestros de la mentira

Mientras me hago la dormida,

yo.

Me acaricias pareciendo una equivocacion,

tú.

Nos acurrucamos el uno al otro.

Me empujas para disimular.

Lo sabemos, desde siempre,

ahora más que nunca,

(que) Estamos prohibidos, cariño,

Azul oscuro infinito, mi amor.

Mar y cielo, oscuro y profundo.

lunes, 19 de abril de 2010

n

Imagen antigua que se cuela entre los muros arduos del recuerdo. Amanecer desbocado fundido en unos labios fríos y siniestros. Lágrimas que gritan un te quiero aspero.
Sonrisas que no son más que arcos en tus ojos. Aprender a observar. Dolor al mirar los colores que una vez fueron utilizados para pintarte un mundo y ahora no son más que una gama de grises que reposan junto a las mil metáforas rítmicas, olores sabrosos y demás sabores que quisistes dejar atrás.
Respirar, eso sí.
Buscar el libro en que la luz de mis pupilas tan solo sea el aliento del escritor que me eligió para matizar sus tristes atardeceres helados.

A los ojos de una niña, a esos que viven de el aire.

lunes, 22 de febrero de 2010

M

Todavia te quiero. Sé que no hay nadie como tú. Recuerdas tu tambien de vez en cuando como nos mirabamos?
Habian luces que bailoteaban en tus pupilas y acrobatas en tus pensamientos, y nunca resbalaban, siempre seguian concentrados en direccion a mi.
Un sonido que acompañaba cada uno de tus pasos y el olor a primavera de pubertad en una piel que comenzaba a madurar y a desprenderse de esa ternura propia de la niñez.
Acaramelados tirabuzones, negros remolinos en tu cabello, miel siempre que te veo. Felino animal es tus espaldas, caballero al andar altivo y tristes pestañas caidas.
Una mente inquieta y con ganas de todo y a la vez de nada. Un beso en la mejilla más que uno en la comisura de unos labios, silencio mucho más llamativo que estas palabras que nunca llegaras a leer.
Todavia te quiero.
Te hecho de menos.

Y si algun dia vuelvo a encontrarte te recordare lento, con tu mano sobre mi pecho descubierto, hielo, y te diré una vez más, sobre el viento, que te quiero. Solo eso. Que te añoro y te siento, aunque estes lejos.

Nunca nadie te escribira tanto como yo te envie, sin esperanza alguna de rencuentro.

Te quiero, te quise y te querré.


jueves, 18 de junio de 2009

J

Algún día desgarrare mi corazón.

No soporto este estado inflamable que se adueña de mi mente, no es tan solo la atracción sexual que muchos de los adolescentes de hoy en día confunden llamándolo "amor", es algo más puro.
Aun así en mi mente no asocio el poder hablar compatir cualquier tarea cotidiana contigo, es tal mi locura que me he autoconvencido a mi misma que no tengo nada que hacer.
Eres la palabra lejos.
Una vez, hace dos días, se me acerco la mujer de hielo y me contó que para conseguir a una persona simplemente hay que quererla, y que ese sentimiento le haría acercarse a mi. Yo caí en desgracia, dentro de mi cabecita tan solo existía el negro o aquel color azul marino propio de la duda más caótica y decidí tirar la toalla.
Pero eso no existe, nunca lo han intentado hacer?

Pasaron los días, las horas y un avión por el cielo, o incluso varios. Y me sumergí más en la visión de cada uno de sus rizos perfumados con el champú verde de los anuncios. Su collar alrededor de su cuello siempre perfecto y su forma asustada de esconderse cuando el escenario se llena de su propio carisma. Sus palabras son pocas, pero tímidas. Sus miradas largas y ruidosas y sus gestos rápidos y suaves.
Y yo ya no entiendo porque me mira y me señala en medio de una canción, porque yo bajo la mirada y le regalo veneno para el pensamiento. No entiendo porque me miras, porque no lo haces y porque no chillas que quieres lo mismo que yo. Y es que no lo entiendo, no me situo... ya no puedo.

Quien no querría lo que puedo ofrecerte yo?

El juego de las sillas se termino cuando te quedaste levantada en medio del mundo y todo el mundo encontró donde sentarse, incluido él.
Tengo miedo.

lunes, 11 de mayo de 2009

H

Nos llamamos continuamente, y lo sabe. Me quiere un rato.Quiere más. Se esta acercando. Susurra al oído.Si, lo has escuchado bien. Di que no. Hazte la dura. NO hables. Carpe Diem. Corre detrás. Primer roce. Segundo. Olor. Piel erizada. Se escapa el tiempo. Voy. Te Quiero. Lastima. Que no lo note. Di que si. Mientele y no grites. Ahora es demasiado tarde. Sientate. No llores. Mantente quieta y mira hacia arriba. Así, muy bien. Desnudate. Tumbate. No le mires a la cara. Que no lo note. NO te sonrojes. Disfruta. Dejate llevar. Arañale la espalda. Como me gusta. Cambio. NO te sonrojes. No te comportes así. Porque? Que haces?. Ahora no pares. Él quiere seguir. Él. Dios. Amarillo. Rojo. Verde. Azul eléctrico. Furia. Abcdefgh....i. Silencio. Olor. Calma. Descanso. Almohada. Sonrisa. Mentiras. Adolescencia. Virtudes. Afecto.Amistad.Él. Sin gafas. Sin maquillaje. Mañana un mundo. Sonrisa y lágrimas. Que has hecho? Que más da. No hay vida. No hay risas. Una caricia entre la oscuridad. Una palabra. Un Abrazo. Se duerme abrazado. Que más da. Mañana un nada. Mira el techo. Mañana frió. Blanco.Yo le quiero. Negro.Le quiero tanto.Su voz. Te quiero.Rizo moreno sobre piel rosada.Te Necesito.

sábado, 25 de abril de 2009

G


- Frió, muerte constante tras de mi.
Que importa una mierda.... que tus ojos no me dicen nada.
Tres pares de miradas, más vivas en las noches de borrachera que en los días de lluvia. Brillo de locura constante, que no sabes lo que quieres, y yo ya no sé como explicarme. Las dos y diecinueve minutos de una madrugada de un sábado o de un domingo, a quien le importa? A mi no me importa nada en absoluto.
Que me ensucias con tu risa, los pulmones negros del humo siniestro que penetra hacia fuera, para empañar tu mundo y girar hacia otra dirección.
La cama esta vacía, el sujetador tirado a tres pasos del colchón, me siento desnuda ante la ignorancia de los hechos, ante sueños y sonidos carentes, carencia de siseos...
La vida en un minuto, y tu disfrute en segundos. Pasas y me tiras, paso y me guardo mil preguntas constantes, se repiten que no me dejan respirar. Que soy como una puta, que no se viste... que no razona cuando afirma... que no siento nada por nadie y asesino cada minúsculo encuentro...
Que en esta vida ya no se puede ser poeta, que para ello debes ser bruja y tragarte tus idealismos, que los versos ya nadie los admira, que la sabiduría y la belleza que atrae a la pureza han desaparecido dejandome aquí, tiritando. Que cualquiera podría abrazarme y darme algo más que cuatro besos, que yo no quiero eso, joder... que yo no quiero gritar más fuerte ni reír más alto para sentirte cerca.
Que yo no quiero nada más que un poco de eso que te quema entre los dedos...
No me creo tus mentiras, deberías creer las mías, que este mar me come, que la sangre no quiere ya sangrar...
Que no. Que si...joder...dime que si...
Que tú solo buscas un gesto, y yo admiro las palabras, que cualquier día las esperaré, que ilusa joder... que ilusa, nunca escucharé lo que pretendo encontrar.
Son las dos y treinta de una madrugada de sábado, de una mierda de domingo. Cama de matrimonio, y yo mirando a la pared, sin ningún motivo, miedo al girarme y besar el puto aire.

Buenas noches.

lunes, 13 de abril de 2009

F

Hubo un día, un instante, un chasquido insignificante, en que la fuerza se me clavo en lo hondo, en lo extremo. Hasta dejarme sin aliento.
Era una tarde extraña, llena de silencios de ciudad. Lluvia con intervalos de fuego, con triste viento enrabiado a ratos, con nada que decir a simple vista.
Por los minutos en que alargamos aquella mirada muchos ilusos hubieran pensado que nosotros tramábamos algo, pero no era así, nada era como se imagino en un principio.
Mis piernas se desarmaron, hasta el suelo se desquebrajó con tu presencia y el metro cincuenta que me acompaña se ablando. Las intenciones duras y ruidosas que había planeado quedaron apartadas.

- Lo siento.

Las palabras se calmaron en tu pecho, lo pude notar.
Que cambiados que estamos.No rodee tu cuerpo como tu hiciste con el mio. Me mantuve quieta ante el remordimiento, muda de expresión, de llanto. Miré tus ojos directamente y nada más.
El reloj en tus pupilas, y la brisa de un otoño exquisito envolviendo los tirabuzones, danzando entre la gente.
Tú, yo y el tiempo.

Hubo un día, un instante, un chasquido insignificante, en que la fuerza se me clavo en lo hondo, en lo extremo. Hasta dejarme sin aliento.
Camino por una vía del tren, de puntillas, sin querer... y al levantar la vista te reencontré.

Las casualidades no existen, pero nadie esta dispuesta a renunciar la pequeña esperanza que alberga, que se guarda por siempre.

sábado, 4 de abril de 2009

E

La crueldad acecha sus parpados y su cabello que cae sin gracia sobre el hombro.
Mantiene una sonrisa que no esta activa, que le remueve las entrañas cada vez que se ve reflejado en aquel espejo rojo.
No puede evitarlo, se siente tan perdido que cualquier espectativa le parece simple.
Los dedos de sus manos estan cansados de no hacer nada, su lengua magullada del querer sin sentido. La mente desnutrida de palabras sin relación alguna. No sabe que hacer.
Tumba su cuerpo sobre la cama desecha esperando encontrar en la oscuridad algun punto de iflexion, que le ayude a sopesar cualquier desición. Puede que algun dia lo encuentre, puede que deba coger la manta y fundirse en un estado catastrofico... en otro igual que el anterior.

jueves, 2 de abril de 2009

D

Voy a escribir una carta de amor para él.

...

Espero que hayas disfrutado, sí... soy yo, aquella que se acaba de marchar y ha dejado esto abierto en tu escritorio.
Tan solo quiero decirte que para mi esto no ha sido tan solo una noche de desenfreno.
Espero que comprendas que llevo esperando este momento mucho tiempo, desde el primer momento que te vi. Fue tu sonrisa, tu olor a fruta, esa gracia al moverte y el alivio que me provoco el que me miraras con cierta curiosidad.
Cuando al cabo de un més te levantabas para saludarme. Al poco te agachabas para besarme. Despues mirabas hacia abajo para observarme. Te hundias en mis cabellos para hablarme a escondidas de la noche en Bares cerrados. Los cuchicheos nos aclaman, viven gracias a nosotros, y puede que ni tu estes enterado.
Cuando sonries el mundo se gira para observarte, me da puro miedo el que me dediques alguna de esas muecas y que despues no haya nada detrás.

Como ha sido??, que estas sintiendo. Yo en cuanto he salido de tu casa he hechado a correr, porque ahora mismo tengo miedo, estoy asustada por lo que va ha ocurrir.
De verdad que todo esta en tus manos. Yo te kiero, te lo digo un tres de abril de 2009, no sé que dia será hoy, pero hecha cuentas.

Te kiero.

Me encantaria que algun dia pudiera decirte que leyerás esto, porque entonces... todo saldrá bien... lo sé.

un beso, todavia no sé cual prefieres.

martes, 2 de diciembre de 2008

c

Debería maldecir ciertas opciones que me ha otorgado el estar aquí en estos momentos, o agradecer.
Soy afortunada por caer sobre la pared y sentir el sudor rebalsando por la espalda, por cerrar los ojos y saber escuchar el silencio durante dos horas, abrir y chocar contra el techo. Las sombras del tiempo perdido insultan mi conciencia.
Te sumerges en lo oscuro creyendo que debería ser desagradable, pero la tranquilidad que transmite es tal que lo estipulado termina por derrumbarse.
Abres los labios, respiras el aire frió y lo sumerges en tu cuerpo ardiente.
¿Recodáis el olor de la piel ajena?
Miráis hacia la derecha y hacia la izquierda sin utilizar vuestros ojos. Los párpados caerán por vergüenza, por no pararos a interpretar los mensajes que transmiten las energías inertes del recuerdo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

b


Simplemente, por muy simple que pueda parecer, esta foto "simple" significa mucho para alguien tan simple como yo, que prefiere lo simple a lo "no simple".

Buenas noches mentes en evolucion.

lunes, 13 de octubre de 2008

Llevo dos años observando mar con tierra, hemisferios y vientos. Sin otro objetivo que el de procurar que aparezcas.
Se que en las tardes de invierno el silencio helado que maltrata mi voz no es más que tu alarido frio, ensordecedor, que grita para que nos encontremos. El tejido suave que envuelve tu cuello te delata.
Las ojas mueren contra el suelo gris de esta ciudad oscura, caen gotas y escupen dias, horas y segundos.
Tu me faltas.
En este romanticismo pedante se han marchitado sueños, pesadillas y algun que otro intento de lo que crei conseguir.
No estas.
Te he visto en el vagon de metro una mañana, mas mis ojos te hablaban pegajosos de sueño, de ganas de dormir abrazada a la dulzurar del querer. Te he perdido sin mencionar tu nombre.
Me odio.
Me he arrojado a brazos temblorosos que carecen de fuerza y compasion, de muñeca sucia y desgarrada. De ojos en blanco de llantos oscuros por no saber en que convertirme.
Te he visto.
Solo en medio de la nada. Esperando no obtener nada. Fumando lentamente, calada a calada, sin obtener nada. Sin sentido. Rodeado de gente, sin conocer nada.

Perdida en los sentimientos llenos de incognitas, no comprendo donde situar mi cuerpo. Tras la ventana encuentro cada dia una nueva situación que no llama mi curiosisdad. El pelo sin vida y la camisa abierta de abajo arriba.

Nadie puede entender nada, agradezco que no leas nunca esto, lo sé.

sábado, 2 de agosto de 2008

para un pasado imaginario

Note como tu mano rozaba mi espalda, como si de las cuerdas de la guitarra se tratará. Tan suave, casi sin rozar siquiera ese poco vello que se encuentra al final de la columna vertebral, y pensé " No quiero.. no quiero que ocurra absolutamente nada más... solo dormir apoyada en su hombro, y que siga este calor dulce" pero lo que creía que era un movimiento repetitivo cambio por parte del cansancio y las ganas de esperar de él. Era una equivocacion imaginar algodones y un profundo sentimiento de plenitud en un momento que por su parte solo suponía un intento de perversión que seguramente lograría conseguir. Apague mis pensamiento e intente no reaccionar ante el juego que mantenía con la curva de mi cintura. Baje la cabeza , con miedo, ¿Como seria?, ¿Que hacia yo sentada en ese lugar con èl? Podía escapar, decirle que no, todo menos mirar a esos ojos que me comunicarian lo que él más deseaba, y yo? ¿Que quería yo?
No lo sabia... Y cuando comenzo a rozar la costura del pantalón ya no pude aguantar tal presión, separé mi atento oido de su pecho lentamente y subí la mirada poco a poco, pellizque su camiseta timidamente y choque con lo que parecía él apoyado sobre mi, concentrado, con los ojos semicerrados, relajado. Sonreí nerviosa, avergonzada y confusa, él acerco sutilmente su cara a la mia y sin apreciarlo mis labios tocaron su mejilla sinuosamente, nuestras narices fueron rozandose poco a poco, sin quererlo, sin que lo pidieran, sintiendo las respiraciones, comenzando un abrazo, sin besarnos hasta que se entreabrieron los labios.

miércoles, 30 de julio de 2008

Vida

A veces cierro los ojos fuerte mientras lloro para ocultar el hecho del llanto. Me oprimo los cuencos, fuerte, de una manera feroz con la palma de las manos pero el agua salada comienza a caer por cualquier rincón, como fuente de vida de sensaciones que no quieren quedar apagadas dentro, quieren explorar un exterior que nunca les fue visibles.Lo que ellas no saben es que el mundo que imaginan, que imagine yo para ellas, no es tangible.
Así que mueren, fallecen, caen o desparecen a causa de la fricción, son chafadas, aplastadas, devoradas, secadas, y seguro que gritan asustadas, lamentando haber surgido.
Os juro que yo no quise que cosa tan delicada fuera tan efímera... y por eso cada vez que sé que ellas intentan salir me oprimo las palabras, los pensamientos, alzo las manos al cielo e imagino el blanco para incorporarlo en el pensamiento, pero cuando cierro los ojos fuerte, ferozmente sé que será inevitable.
El funeral de la ilusión.