martes, 19 de octubre de 2010
Una de ellas es notar que no me duele, que algo no se desgarra. Eso debo notarlo antes que mis bragas acaricien este suelo antiguo y perdido entre otros tantos algodones como el mio, mojado. Alguien pinto de purpura este cuarto para no dejarme escapar.Y si miro hacia el techo, mientras clavas tus dedos de hierro en mis huesos, no suspires, no me ordenes, a eso no. Lo que haga yo por dentro no es el trato. Mi cuerpo es tu saco. No condiciones la mirada, ella y otras ventanas son solo para mi.
Esa fue la moneda de cambio, la otra.
lunes, 18 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
-
El aire se colapsa tras el vidrio y deja de fluir.
La realidad, el ambiente cargado esta compuesto por voces sin aliento que al amontonarse consiguen trasmitir un leve silbido. Sí, mire hacia atrás desconsolada, llena y vacía, completa y por fin desecha, sintiendo el soplo del simple movimiento y comencé la carrera continua en mi propio espacio. Aferre los huesos a mi propio asiento.
Salte por encima del fuego
Y se cerro la puerta.
Fueron dos pasos y un escalón.
lunes, 4 de octubre de 2010
Ahi, detrás de la risa.

ya no se te conoce.
Vas y vienes, resbalas
por un mundo de valses
helados, cuesta abajo;
y al pasar, los caprichos,
los prontos te arrebatan
besos sin vocación,
a ti, la momentánea
cautiva de lo fácil.
"¡Qué alegre!", dicen todos.
Y es que entonces estás
queriendo ser tú otra,
pareciéndote tanto
a ti misma, que tengo

miedo a perderte, así.
Te sigo. Espero. Sé
que cuando no te miren
túneles ni luceros,
cuando se crea el mundo
que ya sabe quién eres
y diga: "Sí,ya sé",
tú te desatarás,
con los brazos en alto,
por detrás de tu pelo,

la lazada, mirándome.
Sin ruido de cristal
se caerá por el suelo,
ingrávida careta
inútil ya, la risa.
Y al verte en el amor
que yo te tiendo siempre
como un espejo ardiendo,
tú reconocerás
un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste.
que es mi amada. Y me quiere
por detrás de la risa.
Pedro Salinas
El amor como el secreto (que nadie descifra) escondido bajo la mascara del autoengaño, de la falsedad, que en si lo intensifica mucho más.
La falsedad secreta del cambio?del amor? como felicidad contradictoria?, como algo puro que te cambia hasta un punto en el que dejas de ser tú para ser otra tú?
¡Que alegre! dicen todos,
Y es que entonces estás
queriendo ser tú otra,
pareciéndote tanto
a ti misma, que tengo
miedo a perderte, así.
Detrás una risa "alegre" más triste que la imagen:
"de un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste "
que en realidad es alegre, es amor? Escondida una persona tras el amor?
Este poema me lleva de cabeza desde hace unas dos semanas, y tal caos en mi cerebro ocasiono la serie fotográfica de arriba.
En ellas quiero mostrar la irrealidad de la realidad y las formas propias que pueden confundirnos, con desenfoques, juegos de luces y puntos de vista que pueden llegar a provocarnos nuevas ideas, ¿Realidades dentro de otras?
Esto de filtrar las imágenes del autor e interpretarlas de una forma subjetiva u objetiva (todavía tengo que pensar como he llegado a estas conclusiones, que no lo tengo claro...) es algo que me esta interesando bastante y creo que mi primer proyecto será algo parecido a esto, solo que con pintura, también una serie (de tres).
Los autores por los que me estoy decantando, son Becquer, Pablo Neruda incluso he estado leyendo Antonio Machado, pero las imágenes que crea Pedro Salinas me siguen pareciendo más interesantes o puede que con las que más me identifique artísticamente.
Imágenes.
El tema que quiero tratar es el amor pero desde un punto de añoranza y lejanía.
Pablo Neruda me esta fascinando, aunque su expresión, lenguaje, no lo traduzco a imágenes, son sentimientos, son pura niebla y me cuesta interpretarlas, aunque ya digo que me parece interesante.
De momento uno de los poemas que más me ha llamado la atención a sido el siguiente (de Pablo Neruda), aunque tengo que estrujar mi cabecita todavía.
SENSACION DE OLOR
FRAGANCIA
de lilas...
Claros atardeceres de mi lejana infancia
que fluyó como el cauce de unas aguas tranquilas.
Y después un pañuelo temblando en la distancia.
Bajo el cielo de seda la estrella que titila.
Nada más. Pies cansados en las largas errancias
y un dolor, un dolor que remuerde y se afila.
...Y a lo lejos campanas, canciones, penas, ansias,
vírgenes que tenían tan dulces las pupilas.
Fragancia
de lilas...
jueves, 5 de agosto de 2010
-
Dejo caer las bolsas con la compra y se dirigió a la cocina blanca, impoluta.
No sabia que hacer. Separo una de las sillas de la mesa y se acomodo. Miro a su alrededor y el silencio le pareció incomodo. Con sus ojos recorrió cada esquina de la estancia y los recuerdos cabalgaron por su cabeza sin cuidado, provocando un desconsuelo mudo bajo su garganta.
Los años caían sobre ella como piedras pequeñas que no dañan de inmediato pero si con el tiempo y la continuidad. Levanto su cuerpo y se sintió pesada. Traspaso la puerta hasta acercarse al sofá blanco del comedor. Seis plazas y esquina, una butaca y cuatro cojines gigantes para el desafortunado que tuviera que sentarse en el suelo frió. Una tarde de domingo con palomitas y el ruido de unas risas. Café y Cola-cao. Pequeños bocadillos puestos en una bandeja en medio de la mesa. Los frutos secos para el abuelo y la risa del pequeño transportando unas tres galletas de chocolate que se le escapan de las manos. Los rayos de luz del atardecer entrando por la ventana, dando más calidez a aquel ambiente. Rozando con su luz anaranjada cada silueta risueña.
Entreabrió sus labios y sintió ansiedad por vivir.
Se acerco a la gran planta que se encontraba en una de las esquinas mirando fijamente la foto que habia en una de las estanterías de detrás, cogió un pequeño recipiente con agua y mojo levemente la tierra y las hojas grandes.
Después se dirigió al recibidor de su hogar, agarró las bolsas tiradas en el suelo y se dispuso a colocar lo poco que había comprado.
martes, 3 de agosto de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
U
Hablas tan lento con esta luz de luna que no queda otra opción que silenciar todo el entorno para poder concentrarme solo en tus labios. Hay azul en el techo, verde y una pizca de naranja. Tus manos se concentran en no rozarme ni un poco, tus ojos en no mirarme y tu mente en ignorarme.
Lo echaba de menos.
Todas estas palabras confiadas dirigidas al viento, las sonrisas a oscuras, el que te burlaras de mi nombre y dejaras que yo me enfurruñara y te pegará.
Sentirme querida de este modo tan poco convencional.
domingo, 18 de julio de 2010
T
viernes, 16 de julio de 2010
CONTROL
La película CONTROL de Anton Corbijn no es otra cosa que un espectáculo visual y delirante que me ha cautivado y por más que lo intento no se escapa de mi cabeza.Ya con la primera secuencia la película nos anuncia la sensibilidad y profundidad que Anton Corbijn, fotografo holandes que en sus tiempos fotografio al propio Curtis, nos muestra no solo con un guion exquisito, aunque breve, sino también con cada uno de los planos tan bien pensados que podemos encontrar en esta obra de arte ( pues creo que no se merece otro puesto).
Descaradamente buena.
No puedo decir nada más porque simplemente no me sé explicar, cada escena es poética.




martes, 22 de junio de 2010
PESADILLA (1) Y ella.
Ella viene a mi, con sus pelos algo revueltos y no riendo, sino lamentandose, queriendo que comprenda. Saca sus ojos y me los muestra, acurrucándose hasta sentarse al lado de mi almohada. Los ojos pasan de una mano a otra.En los primeros sueños ella se mantenía a los pies de mi cama, de pie y alargaba sus brazos para mostrarme sus ojos, en sus manos. Yo gritaba, asustada .
En los siguientes sueños ella ya aparecía justo mi lado, parecía estar cansada de insistir, no quiere que los toque, es más yo no puedo moverme, pero ella se balancea , los mueve en sus manos, y yo por mucho que me esfuerzo no la logro entender. En sus cara no hay expresión de nada, solo de tristeza y agonía al no ser comprendida. Al principio pensé que reía, pero no es así, simplemente es una locura que lleva arrastrando porque no sabe como hacerme entender algo que no logro comprender.
¿Que puedo ver que vea ella y yo no?
S
Dos orificios desnudos.
Respiro continuamente sus ideas y al cerrar los ojos mi espíritu me envuelve como una de esas telas sedosas que en verano perfeccionan el cuerpo femenino sin complejos, masificando la perfección del viento y el significado de cada soplo al chocar poderoso contra un cuerpo.
De las pestañas caídas no tengo más que decir que son el punto en el que se suicida la diagonal de la armonía, bajando por el cuello estirado, en equilibrio, y marchitandose en cada punta quebradiza de un cabello que roza el suelo y se deja mecer como un niño en brazos de mármol, frió.
El sol, no presente en mi imagen, parece dibujar un leve brillo en lo que delimita la piel y deja ver el espacio, piel rubicunda con leves pinceladas de un dorado casi esponjoso.
La boca siempre semiabierta (una catarata entre los labios) para que por ella pueda expulsar los residuos de lo vital, sin sonido. Caen nuestros propios pensamientos que pueden dañar como excrementos nuestra mente y se esfuman, dejando a un lado lo que nos interesan, nuestra inventiva.
Imagina un espacio blanco sin esquinas ni crujidos.
Sintiendo tu mente en tal posición, "yo" no es importante, ahora no.
Los ojos están tapados por unos párpados débiles que nos indican lo sobresaltado que hay en su interior, el torso estirado, el pecho valiente en el punto medio de la composición, en tensión, bajo un brazo que aguanta todo el peso de esa caja de huesos cubierta de una piel perfecta.
Las piernas no son nada porque yacen muertas de dolor ante la belleza del descanso y la suavidad de las curvas.
La visión se aleja y puedo sentir el olor de todo esto que entra en mi cabeza como imagen y escupo dando vueltas con una mano medio atontada.
Ha esto se le llama libertad e inspiración.
Y cuando vuelvo a mi me atraviesa una realidad que me alborota y sonrió, no por poder escribir lo que para mi fue simplemente la imagen de una sensación tan pura como la inspiración tranquila, acostada, relajada, sintiendo cada chispa a su alrededor para así alimentarse (limpia de todo, libre en ese instante) sino por haber podido ver aquello.
Buenas noches.
"Voy a crear historias que trastoquen a mundos enteros"
jueves, 27 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Q
Esta vez mi parque de atracciones derruido, de atracciones rasgadas, de colores alegres, de risas de niños disimuladas en cada poro del aire frió.
El maldito amarillo anaranjado de brisa antigua destacaba por encima de cualquier matiz, adentrandose en los diferentes tonos hasta transformarlos en otros. Que mirada la mía entre esos remolinos de nada que se colaban entre las nubes y hacían danzar las hojas muertas en círculos, fue interminable ese momento al ver aquel panorama.
Ellas estaban hundidas. El tío vivo abajo, en un agujero de unos 10 metros y dentro de él juguetes rotos, amontonados, de aire tan o más melancólico que la propia visión de todo aquello. La montaña rusa igual, las sillas voladoras...todo inundado de objetos, de cosas que al acercarme reconocía como mías.
Un ruido que me distrae de todo aquello, y al girarme, la luz del sol me ciega. Mis párpados se cierran a causa de un dolor leve que solemos omitir, no lo suficiente duradero como para tenerlo en cuenta. ¿Que es lo que te retuerce el estomago?
Evaristo.
Aquel niño que desapareció de mi vida cuando cumplimos 11 años, que se fue para no volver nunca estaba allí. Era él.
Blanco, cabello negro y algunos pelos de la coronilla despeinados. Delgado, no extremadamente y con los veinte años que ahora debía de tener. Era él, seguro. Podía ver esa misma cara de circunstancia, de pregunta constante. Los labios rosados y unas mandíbulas marcadas que mi propia imaginación le habían puesto a esos recuerdos pueriles ahora cambiados.
Podría ser esa persona?
Un plano detalle en el color de sus ojos, tan agua como siempre, perdidos entre el gris más oscuro y el verde más vivo, adornados, esos si, con esas pestañas negras, tupidas, llenas, que le aportaban un aire fuerte, serio, pared de mármol, indestructible.
Un nuevo frasco para la misma fragancia.
Se acercaba y yo ridícula, en medio de una plaza triste y polvorienta, de un rojo muerto. El tío vivo chirría a una velocidad lenta, pausada. Las sillas voladoras rotas, de cadenas mutiladas. El payaso descolorido todavía sonriente. Un ambiente pesado, caluroso, un cielo azul cían.
A un paso de mi.
- Hola.
Su voz había cambiado, antes era de terciopelo, ahora esa textura era mucho más pesada, pero igualmente relajada. No había sonreído. Yo solo quería llorar, tirarme a sus pies.
Tirarme de cabeza y Tocarlo.
- ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
- Soy yo, yo... ¿te acuerdas? Tania, ¿te acuerdas?, soy yo.
- No, No sé quien eres.
Que hacer más que miles de lágrimas se desplomaran. Se giro y comenzó a marcharse, tan lento como vino, tan sigiloso como llego. Un nudo en el estomago, y un punzón que giraba en el pecho, hasta retorcerlo sangrientamente. El sollozo infantil no me dejaba respirar, caí sobre mis rodillas ahogada por mis sentimientos de angustia tan guardados, tan espesos y me arrastres hasta uno de esos inmensos cráteres, hasta poder apoyarme en una gran cabeza de un pato Donald gigante, que sobresalia de la gran montaña de basura de recuerdos que se amontonaban allí.
Vomite un amargo liquido tan amarillo como el ambiente mismo y al mirar concientemente lo que me rodeaba vi en medio de la porquería mi primer conjunto de ropa interior negra, provocativo. Nuevo, totalmente, no como lo tenia ahora, gastado y rozado.
Me lo guarde en el bolso y al girarme me choque con él de nuevo.
- Ven conmigo. Puedes venir. ¿Donde estas? - le pregunte nerviosa, palpando cada arruga de su camiseta azul marino.
- No puedo.
Me agarro del brazo bruscamente. Podía sentir un olor, un olor que no reconocía. No lo reconocía, no lo recordaba. Volví a echar a llorar. No quería marcharme, quería saber como estaba, que había hecho, si todavía guardaba aquella libreta en la que escribíamos cuentos fantásticos, yo nunca la hubiera tirado. Nunca. Yo, él. Ahora que más da.
- Por favor ¡Es imposible! me mientes.
- Te tienes que ir. Adiós.
Unos elefantes azules me esperaban en la puerta del túnel, adornados con cintas rojas y pendientes grandiosos, dorados. Una pequeña de cabellos dorados se bajo de uno de ellos y con ella unas cuerdas que me ayudaron a subir al lomo de aquel animal, tres veces más grande que cualquiera de estatura normal. Era Estefania, pero pequeña, con sus trenzas en el flequillo, sus ojitos de casitas y su piel tersa con sus dos puntitos rojos en la mejilla. Comenzó a andar el animal, yo miré hacia atrás.
Él en medio de la triste plaza roja, y una niebla caía sobre el ambiente amarillo, tiñendo todo de un verde, fundiéndose en un azul inmenso a medida que se acercaba en donde él estaba. Cada vez más pequeño, pperdiéndose en lo oscuro, me pierdo en lo oscuro, no me quiero ir de ahí, me pierdo, me pierdo, me pierdo...
Y despierto llorando con alguien a mi lado que me pregunta si era una pesadilla
sábado, 24 de abril de 2010
P

Tu eres un hombre azul oscuro.Azul de cielo y profundo de Mar.
Me haces saltar por acantilados de viento
cuando siento tu aliento en mi cuello,
Tú lo sabes y yo también.
Lo escondemos demasiado bien.
Será que somos maestros de la mentira
Mientras me hago la dormida,
yo.
Me acaricias pareciendo una equivocacion,
tú.
Nos acurrucamos el uno al otro.
Me empujas para disimular.
Lo sabemos, desde siempre,
ahora más que nunca,
(que) Estamos prohibidos, cariño,
Azul oscuro infinito, mi amor.
Mar y cielo, oscuro y profundo.
lunes, 19 de abril de 2010
O
Ayer me mirastes ochenta y tres veces a los ojos y diez el escote y cuatro de ellas bromeabas.
Antes de ayer compartias un vaso de agua conmigo y hoy me has traído uno risueño mientras comía.
El mundo me esta volviendo loco. No eres tú. Es el mundo. Además no quiero siquiera pensar que pudo ser algo raro que cruce tu cabeza y en un segundo cambie y gire en diagonal, porque comprendo que es el mundo, que se ha compinchado contigo y entre los dos conseguis que me vuelva loca.
Y para que engañarme, algún día dejare de seguiros el juego y entonces, posiblemente, empiece a no gustarme vivir en este planeta y tenga que mudarme a otro mucho más acogedor, que miedo, sí, sí! ya voy a ver la lavadora contigo y me llevo una escalera, o un taburete, asi nuestros cuerpos no tendran porque rozarse más, y no tendras que soportar que me quede dormida encima tuyo como ocurre siempre.
Mundo cruel.











