He creado un mundo y de él vivo cuando me sumerjo en sus aguas.
Dos orificios desnudos.
Respiro continuamente sus ideas y al cerrar los ojos mi espíritu me envuelve como una de esas telas sedosas que en verano perfeccionan el cuerpo femenino sin complejos, masificando la perfección del viento y el significado de cada soplo al chocar poderoso contra un cuerpo.
De las pestañas caídas no tengo más que decir que son el punto en el que se suicida la diagonal de la armonía, bajando por el cuello estirado, en equilibrio, y marchitandose en cada punta quebradiza de un cabello que roza el suelo y se deja mecer como un niño en brazos de mármol, frió.
El sol, no presente en mi imagen, parece dibujar un leve brillo en lo que delimita la piel y deja ver el espacio, piel rubicunda con leves pinceladas de un dorado casi esponjoso.
La boca siempre semiabierta (una catarata entre los labios) para que por ella pueda expulsar los residuos de lo vital, sin sonido. Caen nuestros propios pensamientos que pueden dañar como excrementos nuestra mente y se esfuman, dejando a un lado lo que nos interesan, nuestra inventiva.
Imagina un espacio blanco sin esquinas ni crujidos.
Sintiendo tu mente en tal posición, "yo" no es importante, ahora no.
Los ojos están tapados por unos párpados débiles que nos indican lo sobresaltado que hay en su interior, el torso estirado, el pecho valiente en el punto medio de la composición, en tensión, bajo un brazo que aguanta todo el peso de esa caja de huesos cubierta de una piel perfecta.
Las piernas no son nada porque yacen muertas de dolor ante la belleza del descanso y la suavidad de las curvas.
La visión se aleja y puedo sentir el olor de todo esto que entra en mi cabeza como imagen y escupo dando vueltas con una mano medio atontada.
Ha esto se le llama libertad e inspiración.
Y cuando vuelvo a mi me atraviesa una realidad que me alborota y sonrió, no por poder escribir lo que para mi fue simplemente la imagen de una sensación tan pura como la inspiración tranquila, acostada, relajada, sintiendo cada chispa a su alrededor para así alimentarse (limpia de todo, libre en ese instante) sino por haber podido ver aquello.
Buenas noches.
"Voy a crear historias que trastoquen a mundos enteros"
martes, 22 de junio de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Q
Otra vez en el mismo lugar.
Esta vez mi parque de atracciones derruido, de atracciones rasgadas, de colores alegres, de risas de niños disimuladas en cada poro del aire frió.
El maldito amarillo anaranjado de brisa antigua destacaba por encima de cualquier matiz, adentrandose en los diferentes tonos hasta transformarlos en otros. Que mirada la mía entre esos remolinos de nada que se colaban entre las nubes y hacían danzar las hojas muertas en círculos, fue interminable ese momento al ver aquel panorama.
Esta vez mi parque de atracciones derruido, de atracciones rasgadas, de colores alegres, de risas de niños disimuladas en cada poro del aire frió.
El maldito amarillo anaranjado de brisa antigua destacaba por encima de cualquier matiz, adentrandose en los diferentes tonos hasta transformarlos en otros. Que mirada la mía entre esos remolinos de nada que se colaban entre las nubes y hacían danzar las hojas muertas en círculos, fue interminable ese momento al ver aquel panorama.
Ellas estaban hundidas. El tío vivo abajo, en un agujero de unos 10 metros y dentro de él juguetes rotos, amontonados, de aire tan o más melancólico que la propia visión de todo aquello. La montaña rusa igual, las sillas voladoras...todo inundado de objetos, de cosas que al acercarme reconocía como mías.
Un ruido que me distrae de todo aquello, y al girarme, la luz del sol me ciega. Mis párpados se cierran a causa de un dolor leve que solemos omitir, no lo suficiente duradero como para tenerlo en cuenta. ¿Que es lo que te retuerce el estomago?
Evaristo.
Aquel niño que desapareció de mi vida cuando cumplimos 11 años, que se fue para no volver nunca estaba allí. Era él.
Blanco, cabello negro y algunos pelos de la coronilla despeinados. Delgado, no extremadamente y con los veinte años que ahora debía de tener. Era él, seguro. Podía ver esa misma cara de circunstancia, de pregunta constante. Los labios rosados y unas mandíbulas marcadas que mi propia imaginación le habían puesto a esos recuerdos pueriles ahora cambiados.
Podría ser esa persona?
Un plano detalle en el color de sus ojos, tan agua como siempre, perdidos entre el gris más oscuro y el verde más vivo, adornados, esos si, con esas pestañas negras, tupidas, llenas, que le aportaban un aire fuerte, serio, pared de mármol, indestructible.
Un nuevo frasco para la misma fragancia.
Se acercaba y yo ridícula, en medio de una plaza triste y polvorienta, de un rojo muerto. El tío vivo chirría a una velocidad lenta, pausada. Las sillas voladoras rotas, de cadenas mutiladas. El payaso descolorido todavía sonriente. Un ambiente pesado, caluroso, un cielo azul cían.
A un paso de mi.
- Hola.
Su voz había cambiado, antes era de terciopelo, ahora esa textura era mucho más pesada, pero igualmente relajada. No había sonreído. Yo solo quería llorar, tirarme a sus pies.
Tirarme de cabeza y Tocarlo.
- ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
- Soy yo, yo... ¿te acuerdas? Tania, ¿te acuerdas?, soy yo.
- No, No sé quien eres.
Que hacer más que miles de lágrimas se desplomaran. Se giro y comenzó a marcharse, tan lento como vino, tan sigiloso como llego. Un nudo en el estomago, y un punzón que giraba en el pecho, hasta retorcerlo sangrientamente. El sollozo infantil no me dejaba respirar, caí sobre mis rodillas ahogada por mis sentimientos de angustia tan guardados, tan espesos y me arrastres hasta uno de esos inmensos cráteres, hasta poder apoyarme en una gran cabeza de un pato Donald gigante, que sobresalia de la gran montaña de basura de recuerdos que se amontonaban allí.
Vomite un amargo liquido tan amarillo como el ambiente mismo y al mirar concientemente lo que me rodeaba vi en medio de la porquería mi primer conjunto de ropa interior negra, provocativo. Nuevo, totalmente, no como lo tenia ahora, gastado y rozado.
Me lo guarde en el bolso y al girarme me choque con él de nuevo.
- No puedes coger nada. Además ya tienes que irte de aquí.- me dijo mientras señalaba un túnel de un azul turquesa que escondía un fondo negro difuminado.
- Ven conmigo. Puedes venir. ¿Donde estas? - le pregunte nerviosa, palpando cada arruga de su camiseta azul marino.
- No puedo.
- Ven conmigo. Puedes venir. ¿Donde estas? - le pregunte nerviosa, palpando cada arruga de su camiseta azul marino.
- No puedo.
Me agarro del brazo bruscamente. Podía sentir un olor, un olor que no reconocía. No lo reconocía, no lo recordaba. Volví a echar a llorar. No quería marcharme, quería saber como estaba, que había hecho, si todavía guardaba aquella libreta en la que escribíamos cuentos fantásticos, yo nunca la hubiera tirado. Nunca. Yo, él. Ahora que más da.
- Por favor ¡Es imposible! me mientes.
- Te tienes que ir. Adiós.
Me abrazo fuerte y me miro a los ojos un segundo. Pero es de esos momentos que no pasan rápido, que se hacen eternos. Tan eterno.
Unos elefantes azules me esperaban en la puerta del túnel, adornados con cintas rojas y pendientes grandiosos, dorados. Una pequeña de cabellos dorados se bajo de uno de ellos y con ella unas cuerdas que me ayudaron a subir al lomo de aquel animal, tres veces más grande que cualquiera de estatura normal. Era Estefania, pero pequeña, con sus trenzas en el flequillo, sus ojitos de casitas y su piel tersa con sus dos puntitos rojos en la mejilla. Comenzó a andar el animal, yo miré hacia atrás.
Él en medio de la triste plaza roja, y una niebla caía sobre el ambiente amarillo, tiñendo todo de un verde, fundiéndose en un azul inmenso a medida que se acercaba en donde él estaba. Cada vez más pequeño, pperdiéndose en lo oscuro, me pierdo en lo oscuro, no me quiero ir de ahí, me pierdo, me pierdo, me pierdo...
Y despierto llorando con alguien a mi lado que me pregunta si era una pesadilla
sábado, 24 de abril de 2010
P

Tu eres un hombre azul oscuro.Azul de cielo y profundo de Mar.
Me haces saltar por acantilados de viento
cuando siento tu aliento en mi cuello,
Tú lo sabes y yo también.
Lo escondemos demasiado bien.
Será que somos maestros de la mentira
Mientras me hago la dormida,
yo.
Me acaricias pareciendo una equivocacion,
tú.
Nos acurrucamos el uno al otro.
Me empujas para disimular.
Lo sabemos, desde siempre,
ahora más que nunca,
(que) Estamos prohibidos, cariño,
Azul oscuro infinito, mi amor.
Mar y cielo, oscuro y profundo.
lunes, 19 de abril de 2010
O
Me has dicho cincuenta y cuatro veces hoy que no me siente a tu lado y sesenta y dos que porque no miro la tele contigo.
Ayer me mirastes ochenta y tres veces a los ojos y diez el escote y cuatro de ellas bromeabas.
Antes de ayer compartias un vaso de agua conmigo y hoy me has traído uno risueño mientras comía.
El mundo me esta volviendo loco. No eres tú. Es el mundo. Además no quiero siquiera pensar que pudo ser algo raro que cruce tu cabeza y en un segundo cambie y gire en diagonal, porque comprendo que es el mundo, que se ha compinchado contigo y entre los dos conseguis que me vuelva loca.
Y para que engañarme, algún día dejare de seguiros el juego y entonces, posiblemente, empiece a no gustarme vivir en este planeta y tenga que mudarme a otro mucho más acogedor, que miedo, sí, sí! ya voy a ver la lavadora contigo y me llevo una escalera, o un taburete, asi nuestros cuerpos no tendran porque rozarse más, y no tendras que soportar que me quede dormida encima tuyo como ocurre siempre.
Mundo cruel.
Ayer me mirastes ochenta y tres veces a los ojos y diez el escote y cuatro de ellas bromeabas.
Antes de ayer compartias un vaso de agua conmigo y hoy me has traído uno risueño mientras comía.
El mundo me esta volviendo loco. No eres tú. Es el mundo. Además no quiero siquiera pensar que pudo ser algo raro que cruce tu cabeza y en un segundo cambie y gire en diagonal, porque comprendo que es el mundo, que se ha compinchado contigo y entre los dos conseguis que me vuelva loca.
Y para que engañarme, algún día dejare de seguiros el juego y entonces, posiblemente, empiece a no gustarme vivir en este planeta y tenga que mudarme a otro mucho más acogedor, que miedo, sí, sí! ya voy a ver la lavadora contigo y me llevo una escalera, o un taburete, asi nuestros cuerpos no tendran porque rozarse más, y no tendras que soportar que me quede dormida encima tuyo como ocurre siempre.
Mundo cruel.
n
Imagen antigua que se cuela entre los muros arduos del recuerdo. Amanecer desbocado fundido en unos labios fríos y siniestros. Lágrimas que gritan un te quiero aspero.
Sonrisas que no son más que arcos en tus ojos. Aprender a observar. Dolor al mirar los colores que una vez fueron utilizados para pintarte un mundo y ahora no son más que una gama de grises que reposan junto a las mil metáforas rítmicas, olores sabrosos y demás sabores que quisistes dejar atrás.
Respirar, eso sí.
Buscar el libro en que la luz de mis pupilas tan solo sea el aliento del escritor que me eligió para matizar sus tristes atardeceres helados.
A los ojos de una niña, a esos que viven de el aire.
Sonrisas que no son más que arcos en tus ojos. Aprender a observar. Dolor al mirar los colores que una vez fueron utilizados para pintarte un mundo y ahora no son más que una gama de grises que reposan junto a las mil metáforas rítmicas, olores sabrosos y demás sabores que quisistes dejar atrás.
Respirar, eso sí.
Buscar el libro en que la luz de mis pupilas tan solo sea el aliento del escritor que me eligió para matizar sus tristes atardeceres helados.
A los ojos de una niña, a esos que viven de el aire.
sábado, 20 de marzo de 2010
REFLEXION SOBRE EL FUTURO
No consigo entenderlo por más que lo observo.
Es posible que la critica se mantenga constante en mis adentros y el tiempo poco a poco pase sin remediar ni levemente aclarar aquellas preguntas simples que supongo que todos nos planteamos, o por otra parte seria interesante que así ocurriera.
La cotidianidad y el conformismo es algo que nos esta abordando, que nos agarra y succiona cada uno de los ideales que tanto nos costo fabricar en un tiempo no tan lejano. Aspiraciones, el maravilloso futuro ideal, sacrificarse... todo esto hoy en día a los ojos de todos nos parece algo caótico de empezar ya que no asegura un pilar en el que sostenerte.
Los jóvenes de hoy en día que con 18 -20 años apuestan por el conocimiento, el intelecto, el aprendizaje de aquello a lo que simplemente quieren dedicarse en su vida y que no afecta a nadie negativamente han pasado a ser los nuevos románticos de este siglo que empieza no prometiendo nada.
Siento verguenza. Ganas de escapar.
El capitalismo y la hipocresia se esta adueñando de todo lo que nos rodea, y nosotros somos los primeros que nos dejamos dominar. Ahora todo lo brinda el dinero, posiblemente antes también era el caso, pero ahora es lo primordial. Nadie apuesta por ti, ni siquiera tu mismo te ves con la fuerza de apostar por ello, parece desperdiciar un tiempo en el que es mucho más fácil ponerse a trabajar e ir ahorrando para después cuando ya no te quieran en el puesto de dependienta simpática porque cumples 30 años puedas vivir con la mierda de ahorros que acumulastes, porque hoy en día con esta edad, seamos francos, es casi imposible encontrar un puesto de trabajo a no ser que tengas estudios específicos o titulaciones varias, y busquen conocimiento y experiencia.
Reflexionemos y reaccionemos de una vez porque yo no puedo entenderlo. Padres desesperados buscando empleo para mantener a pequeños. Familias enteras viviendo en un piso de tres habitaciones, y jóvenes que en un futuro serán los que tiren de este país trabajando en zapaterías, macdonals, supermercados, porque no pudieron pagarse una carrera (o vieron muy difícil conseguirlo porque nadie les dijo " si queréis podéis, hay que intentarlo"), porque cuando realmente alcanzan la suma o la capacidad de razonamiento que supone plantearte tu futuro fríamente se encuentran que ya no son aquellos chicos con aspiraciones, ahora tienen una vida montada al margen de todo aquello y deja de ser compatible.
Dicen que querer es poder. Todo el mundo queremos y aspiramos, no nos engañemos.
Quien lo aguanta?
Hoy en día nadie se plantea conseguir lo que queremos, porque parece imposible llegar a ello, y hay, en este punto tan simple se encuentra la cuestión.
Una persona de 30 años sin estudios que no encuentra trabajo es tan capaz de colocar paquetes de spaguetis en una estantería como una de 18 con algún tipo de aspiración.
Cambiemos esto. Yo no quiero vivir en esta mentira, no quiero ese futuro. No quiero desánimos, no quiero que me pidan 3.000 euros por un curso, que al fin y al cabo beneficia al estado en parte, pues tendré unos conocimientos y en un futuro podre tirar de este país gracias a ellos. No quiero vivir en un piso de 30 metros cuadrados. No quiero vivir con mis padres hasta los 28 y que me mantengan, no!
No es posible que no entendamos esto. No quiero tener 30 años y encontrarme en la calle porque soy "un viejo". No lo soporto. Ni lo entiendo. Es lógico y es factible si realmente lo pensamos.
Cada uno debe de estar en su lugar. No todos los jóvenes de hoy en día son actos para formarse o aspiran a ello, pero gran parte si, y lo preocupante es que o no se creen capaces o simplemente ven una vía más fácil el trabajar y vivir el presente sin plantearse un futuro que dan por perdido.
Esto es horrible.
Tania.
P.D: esto deberia ser denunciable, estoy francamente asqueda, confundida y desilusionada con lo que nos rodea, puede que sea una vision una tanto desastrosa o solo sea hoy que me encuentro con estas ideas, pero de verdad, no hay lógica alguna.
Es posible que la critica se mantenga constante en mis adentros y el tiempo poco a poco pase sin remediar ni levemente aclarar aquellas preguntas simples que supongo que todos nos planteamos, o por otra parte seria interesante que así ocurriera.
La cotidianidad y el conformismo es algo que nos esta abordando, que nos agarra y succiona cada uno de los ideales que tanto nos costo fabricar en un tiempo no tan lejano. Aspiraciones, el maravilloso futuro ideal, sacrificarse... todo esto hoy en día a los ojos de todos nos parece algo caótico de empezar ya que no asegura un pilar en el que sostenerte.
Los jóvenes de hoy en día que con 18 -20 años apuestan por el conocimiento, el intelecto, el aprendizaje de aquello a lo que simplemente quieren dedicarse en su vida y que no afecta a nadie negativamente han pasado a ser los nuevos románticos de este siglo que empieza no prometiendo nada.
Siento verguenza. Ganas de escapar.
El capitalismo y la hipocresia se esta adueñando de todo lo que nos rodea, y nosotros somos los primeros que nos dejamos dominar. Ahora todo lo brinda el dinero, posiblemente antes también era el caso, pero ahora es lo primordial. Nadie apuesta por ti, ni siquiera tu mismo te ves con la fuerza de apostar por ello, parece desperdiciar un tiempo en el que es mucho más fácil ponerse a trabajar e ir ahorrando para después cuando ya no te quieran en el puesto de dependienta simpática porque cumples 30 años puedas vivir con la mierda de ahorros que acumulastes, porque hoy en día con esta edad, seamos francos, es casi imposible encontrar un puesto de trabajo a no ser que tengas estudios específicos o titulaciones varias, y busquen conocimiento y experiencia.
Reflexionemos y reaccionemos de una vez porque yo no puedo entenderlo. Padres desesperados buscando empleo para mantener a pequeños. Familias enteras viviendo en un piso de tres habitaciones, y jóvenes que en un futuro serán los que tiren de este país trabajando en zapaterías, macdonals, supermercados, porque no pudieron pagarse una carrera (o vieron muy difícil conseguirlo porque nadie les dijo " si queréis podéis, hay que intentarlo"), porque cuando realmente alcanzan la suma o la capacidad de razonamiento que supone plantearte tu futuro fríamente se encuentran que ya no son aquellos chicos con aspiraciones, ahora tienen una vida montada al margen de todo aquello y deja de ser compatible.
Dicen que querer es poder. Todo el mundo queremos y aspiramos, no nos engañemos.
Quien lo aguanta?
Hoy en día nadie se plantea conseguir lo que queremos, porque parece imposible llegar a ello, y hay, en este punto tan simple se encuentra la cuestión.
Una persona de 30 años sin estudios que no encuentra trabajo es tan capaz de colocar paquetes de spaguetis en una estantería como una de 18 con algún tipo de aspiración.
Cambiemos esto. Yo no quiero vivir en esta mentira, no quiero ese futuro. No quiero desánimos, no quiero que me pidan 3.000 euros por un curso, que al fin y al cabo beneficia al estado en parte, pues tendré unos conocimientos y en un futuro podre tirar de este país gracias a ellos. No quiero vivir en un piso de 30 metros cuadrados. No quiero vivir con mis padres hasta los 28 y que me mantengan, no!
No es posible que no entendamos esto. No quiero tener 30 años y encontrarme en la calle porque soy "un viejo". No lo soporto. Ni lo entiendo. Es lógico y es factible si realmente lo pensamos.
Cada uno debe de estar en su lugar. No todos los jóvenes de hoy en día son actos para formarse o aspiran a ello, pero gran parte si, y lo preocupante es que o no se creen capaces o simplemente ven una vía más fácil el trabajar y vivir el presente sin plantearse un futuro que dan por perdido.
Esto es horrible.
Tania.
P.D: esto deberia ser denunciable, estoy francamente asqueda, confundida y desilusionada con lo que nos rodea, puede que sea una vision una tanto desastrosa o solo sea hoy que me encuentro con estas ideas, pero de verdad, no hay lógica alguna.
lunes, 22 de febrero de 2010
M
Todavia te quiero. Sé que no hay nadie como tú. Recuerdas tu tambien de vez en cuando como nos mirabamos?
Habian luces que bailoteaban en tus pupilas y acrobatas en tus pensamientos, y nunca resbalaban, siempre seguian concentrados en direccion a mi.
Un sonido que acompañaba cada uno de tus pasos y el olor a primavera de pubertad en una piel que comenzaba a madurar y a desprenderse de esa ternura propia de la niñez.
Acaramelados tirabuzones, negros remolinos en tu cabello, miel siempre que te veo. Felino animal es tus espaldas, caballero al andar altivo y tristes pestañas caidas.
Una mente inquieta y con ganas de todo y a la vez de nada. Un beso en la mejilla más que uno en la comisura de unos labios, silencio mucho más llamativo que estas palabras que nunca llegaras a leer.
Todavia te quiero.
Te hecho de menos.
Y si algun dia vuelvo a encontrarte te recordare lento, con tu mano sobre mi pecho descubierto, hielo, y te diré una vez más, sobre el viento, que te quiero. Solo eso. Que te añoro y te siento, aunque estes lejos.
Nunca nadie te escribira tanto como yo te envie, sin esperanza alguna de rencuentro.
Te quiero, te quise y te querré.
Habian luces que bailoteaban en tus pupilas y acrobatas en tus pensamientos, y nunca resbalaban, siempre seguian concentrados en direccion a mi.
Un sonido que acompañaba cada uno de tus pasos y el olor a primavera de pubertad en una piel que comenzaba a madurar y a desprenderse de esa ternura propia de la niñez.
Acaramelados tirabuzones, negros remolinos en tu cabello, miel siempre que te veo. Felino animal es tus espaldas, caballero al andar altivo y tristes pestañas caidas.
Una mente inquieta y con ganas de todo y a la vez de nada. Un beso en la mejilla más que uno en la comisura de unos labios, silencio mucho más llamativo que estas palabras que nunca llegaras a leer.
Todavia te quiero.
Te hecho de menos.
Y si algun dia vuelvo a encontrarte te recordare lento, con tu mano sobre mi pecho descubierto, hielo, y te diré una vez más, sobre el viento, que te quiero. Solo eso. Que te añoro y te siento, aunque estes lejos.
Nunca nadie te escribira tanto como yo te envie, sin esperanza alguna de rencuentro.
Te quiero, te quise y te querré.
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Clementina Vs Limon,
Dialogo ahogado,
Palabras opacas,
un dia
lunes, 11 de enero de 2010
N
Todavia puedo sentir el aire caer junto a tu pelo y rozar levemente el gusto de tu cuerpo en mis recuerdos.
Son las x de un dia que descansa entre el frio y la lluvia que congela. Si miro a mi izquierda espero encontrarte, verte dormido, abrazarte y contarte cada una de las ruidosas anecdotas que pude soñar a la noche, contigo o sin ti.
Pero tu no estas a mi lado.
Recuerdo tu voz, y tu risa. También tu forma de mirar hacia el infinito. Tus pestañas largas, la sonrisa telepatica. Tus brazos cruzados bajo tu cabeza, tu suave pecho brillante y calido que invitaba a descubrir los diferentes maullidos de tu alma.
No sé puede querer tanto a alguien y no podré querer a nadie tanto.
Y supongo que por eso, por esas pequeñas cositas que nos hicieron hechar a correr, nunca, como eterna y terrible sentimental, olvidaré ese calorcito que me acompañaba alguna que otra tarde en uno de esos inviernos helados, frios y llenos de pureza sin daño intencionado.
Son las x de un dia que descansa entre el frio y la lluvia que congela. Si miro a mi izquierda espero encontrarte, verte dormido, abrazarte y contarte cada una de las ruidosas anecdotas que pude soñar a la noche, contigo o sin ti.
Pero tu no estas a mi lado.
Recuerdo tu voz, y tu risa. También tu forma de mirar hacia el infinito. Tus pestañas largas, la sonrisa telepatica. Tus brazos cruzados bajo tu cabeza, tu suave pecho brillante y calido que invitaba a descubrir los diferentes maullidos de tu alma.
No sé puede querer tanto a alguien y no podré querer a nadie tanto.
Y supongo que por eso, por esas pequeñas cositas que nos hicieron hechar a correr, nunca, como eterna y terrible sentimental, olvidaré ese calorcito que me acompañaba alguna que otra tarde en uno de esos inviernos helados, frios y llenos de pureza sin daño intencionado.
martes, 8 de diciembre de 2009
L
- Que haces llorando?
- Nada.
- Eso seguro.
- Oye, tu eres feliz?
-Pero que me estas contando?
-Solo pregunto - se levanto de la cama e hizo un gesto leve con la mano para que el chico de aspecto desaliñado entrará al cuarto y se sentara donde ella, hasta hacia unos minutos, se encontraba tumbada - ven.
El no dudo, entro y se sentó con cierta gracia, la misma que había dibujado una pequeña mueca divertida en los labios de la muchacha, que parecía esconderse tras una sudadera dos o tres tallas más grande para ella.
- Pues.. sí, no? - la miro con cierto gesto burlón - y tu?
- No lo sé - se limpio con la manga mojada las mejillas y se sentó al lado de este.
- Pues es sencillo, sí o no -se levanto y volvió al marco de la puerta - alomejor lo que deberías hacer es volver a casa de tus padres y ponerte a estudiar, no?
- No lo sé.
- Pues entonces no llores y no preguntes jilipolleces.
- Y tu porque no estudias?
- Porque no quiero, eso lo tengo claro. Para que voy a estudiar si no hay nada que me guste?
El chico se giro y despareció tras la puerta, sonando tras de si las cadenas que colgaban de su pantalón mientras ella respiraba profundamente, meditando en las incesantes preguntas sin respuesta que le venían a la cabeza y parecían aterrizar como perdigones en la sien.
No pasaron ni dos minutos cuando corrió a su cuarto, entrando rápidamente y tirándose sobre su espalda. Él, acostumbrado, siguió con el ratón, mirando a la pantalla.
- Claro, porque tú eres músico y ejerces. - dijo ella.
- No te flipeeeeees, y si no te importa, puedes apártate de mi espalda.
- No.
- Oye porque no te vas a escribir tu puto libro y me dejas en paz? - movió los hombros hasta tirarla hacia atrás - venga!, así nunca seras una escritora profesional, venga!... corre!
- Si no sé escribir tonto.
- Ya, pues aprende - se giro y cogió una de las cinco guitarras que habían mal puestas sobre un montón de ropa - venga, que yo voy a tocar un rato.
- Joder Alf...
- A trabajar, que tienes que hacerlo... ya veras como te sentirás mejor, vete, me molestas!-la miro por un instante desde que entro - Además, yo no aprendí en un día a tocar la guitarra, sabes?
La música comenzó a sonar como otras tantas mañana. El vecino contraresto el sonido metalizado de la guitarra con las palmas que el mismo practicaba al escuchar una sevillana, la mujer de abajo giro sin ningún miramiento la rueda del volumen intentando ensordecer a todo el barrio con las canciones de moda que se podían escuchar en la radio. Todo parecía normal, todo menos ella.
Entro a su cuarto, no sé tumbo, nise aventuró a llorar de nuevo. Abrió el armario se vistió, se calzo con la botas camperas negras y cogió esa chaqueta de su hermano que no le favorecia pero calentaba mucho más que las que tenia a mano.
Busco en los cajones el carnet de un color azul cían y cuando lo encontró salio a la calle.
Ando y cruzo la carretera corriendo.
El Carmelo no era un barrio peligroso como para correr al pasar a la otra cera pero si que era una subida infinita. No sabia hacia donde se dirigía. En cierta medida llevaba nueve meses viviendo allí y todavía no había investigado los alrededores, tan solo conocía dos paradas de bus y poco más.
Después de varios intentos, un hombre de unos setenta años le guió graciosamente por donde tenia que ir, apuntando con el baston de madera cada una de las direcciones que debían coger a cada cruce o calle que se cruzaban.
Una vez en frente de la puerta observo el edificio de cristal y piedra que tenia justo encima de su pequeño cuerpo. Se giro para dar las gracias al señor que amablemente la había acompañado pero no pudo hacer otra cosa que sonreirle al viento al comprovar que allí no había nadie.
"las personas mayores son totalmente imprevisibles, peores que un niño"
Rió divertida y una vez dentro se perdió entre estantes y estantes repletos de libros, diccionarios, preguntas y respuestas. Después de olfatear cada rincón de aquella nueva biblioteca cogió cinco de los muchos ejemplares que le habían parecido interesantes y se sentó en silencio en una de las mesas redondas, respirando tranquila, dejandose hipnotizar por el plácido aroma del aprender y los bordes amarillentos de cada pagina que pasaba.
- Maldita Adolescencia, una ya no sabe ni lo que quiere.
Saco una pequeña libreta del bolso, y anotó cada una de las respuestas a sus interrogantes, que no eran pocas, pero poco a poco, estaba segura, comenzarían a desaparecer
- Nada.
- Eso seguro.
- Oye, tu eres feliz?
-Pero que me estas contando?
-Solo pregunto - se levanto de la cama e hizo un gesto leve con la mano para que el chico de aspecto desaliñado entrará al cuarto y se sentara donde ella, hasta hacia unos minutos, se encontraba tumbada - ven.
El no dudo, entro y se sentó con cierta gracia, la misma que había dibujado una pequeña mueca divertida en los labios de la muchacha, que parecía esconderse tras una sudadera dos o tres tallas más grande para ella.
- Pues.. sí, no? - la miro con cierto gesto burlón - y tu?
- No lo sé - se limpio con la manga mojada las mejillas y se sentó al lado de este.
- Pues es sencillo, sí o no -se levanto y volvió al marco de la puerta - alomejor lo que deberías hacer es volver a casa de tus padres y ponerte a estudiar, no?
- No lo sé.
- Pues entonces no llores y no preguntes jilipolleces.
- Y tu porque no estudias?
- Porque no quiero, eso lo tengo claro. Para que voy a estudiar si no hay nada que me guste?
El chico se giro y despareció tras la puerta, sonando tras de si las cadenas que colgaban de su pantalón mientras ella respiraba profundamente, meditando en las incesantes preguntas sin respuesta que le venían a la cabeza y parecían aterrizar como perdigones en la sien.
No pasaron ni dos minutos cuando corrió a su cuarto, entrando rápidamente y tirándose sobre su espalda. Él, acostumbrado, siguió con el ratón, mirando a la pantalla.
- Claro, porque tú eres músico y ejerces. - dijo ella.
- No te flipeeeeees, y si no te importa, puedes apártate de mi espalda.
- No.
- Oye porque no te vas a escribir tu puto libro y me dejas en paz? - movió los hombros hasta tirarla hacia atrás - venga!, así nunca seras una escritora profesional, venga!... corre!
- Si no sé escribir tonto.
- Ya, pues aprende - se giro y cogió una de las cinco guitarras que habían mal puestas sobre un montón de ropa - venga, que yo voy a tocar un rato.
- Joder Alf...
- A trabajar, que tienes que hacerlo... ya veras como te sentirás mejor, vete, me molestas!-la miro por un instante desde que entro - Además, yo no aprendí en un día a tocar la guitarra, sabes?
La música comenzó a sonar como otras tantas mañana. El vecino contraresto el sonido metalizado de la guitarra con las palmas que el mismo practicaba al escuchar una sevillana, la mujer de abajo giro sin ningún miramiento la rueda del volumen intentando ensordecer a todo el barrio con las canciones de moda que se podían escuchar en la radio. Todo parecía normal, todo menos ella.
Entro a su cuarto, no sé tumbo, nise aventuró a llorar de nuevo. Abrió el armario se vistió, se calzo con la botas camperas negras y cogió esa chaqueta de su hermano que no le favorecia pero calentaba mucho más que las que tenia a mano.
Busco en los cajones el carnet de un color azul cían y cuando lo encontró salio a la calle.
Ando y cruzo la carretera corriendo.
El Carmelo no era un barrio peligroso como para correr al pasar a la otra cera pero si que era una subida infinita. No sabia hacia donde se dirigía. En cierta medida llevaba nueve meses viviendo allí y todavía no había investigado los alrededores, tan solo conocía dos paradas de bus y poco más.
Después de varios intentos, un hombre de unos setenta años le guió graciosamente por donde tenia que ir, apuntando con el baston de madera cada una de las direcciones que debían coger a cada cruce o calle que se cruzaban.
Una vez en frente de la puerta observo el edificio de cristal y piedra que tenia justo encima de su pequeño cuerpo. Se giro para dar las gracias al señor que amablemente la había acompañado pero no pudo hacer otra cosa que sonreirle al viento al comprovar que allí no había nadie.
"las personas mayores son totalmente imprevisibles, peores que un niño"
Rió divertida y una vez dentro se perdió entre estantes y estantes repletos de libros, diccionarios, preguntas y respuestas. Después de olfatear cada rincón de aquella nueva biblioteca cogió cinco de los muchos ejemplares que le habían parecido interesantes y se sentó en silencio en una de las mesas redondas, respirando tranquila, dejandose hipnotizar por el plácido aroma del aprender y los bordes amarillentos de cada pagina que pasaba.
- Maldita Adolescencia, una ya no sabe ni lo que quiere.
Saco una pequeña libreta del bolso, y anotó cada una de las respuestas a sus interrogantes, que no eran pocas, pero poco a poco, estaba segura, comenzarían a desaparecer
El juego
El juego a empezado y son pocos los que debes elegir. Algunos por y para siempre se mantendrán en el tablero, aunque sean escondidos, sin querer luchar contra otros por llegar a la final.
Fichas rojas, verdes, moradas, amarillas, blancas o negras, más miles de matices que podemos encontrar en la bonita vida de cualquiera.
Naces y el tablero impoluto se cruza en tu camino. Alcanzas con tu poca sabiduría los dados y comienzas apostando por aquella casilla o la otra.Ya no hay vuelta atrás, lo notaste?
Dando vueltas, queriendo llegar al punto con el que muchos jugadores soñaron, no alcanzando tal objetivo(o si?), ganando, perdiendo, tropezando, esquivando, queriendo y observando.
Comemos a los rivales, compartimos nuestro lugar con ellos y después los despreciamos.
Borramos las pistas, desaparecemos, encuentran nuestro paradero, las preguntas surgen entre cada uno de los vértices, paralelas y perpendiculares del sucio tablero que pisamos y dejamos que pisen cada día, pero nadie adivinaría nunca como llegaste a ese lugar desierto sin escalera que le acompañe.
Recuerdas mirando atrás cada uno de los movimientos efectuados, cada ficha, cada tirada de dados, cada uno de los maestros.
Miras hacia arriba e intentas respirar, mirando el cielo y esquivando el siguiente paso. Los dados están esperando y siempre debes tirar.
...
Fichas rojas, verdes, moradas, amarillas, blancas o negras, más miles de matices que podemos encontrar en la bonita vida de cualquiera.
Naces y el tablero impoluto se cruza en tu camino. Alcanzas con tu poca sabiduría los dados y comienzas apostando por aquella casilla o la otra.Ya no hay vuelta atrás, lo notaste?
Dando vueltas, queriendo llegar al punto con el que muchos jugadores soñaron, no alcanzando tal objetivo(o si?), ganando, perdiendo, tropezando, esquivando, queriendo y observando.
Comemos a los rivales, compartimos nuestro lugar con ellos y después los despreciamos.
Borramos las pistas, desaparecemos, encuentran nuestro paradero, las preguntas surgen entre cada uno de los vértices, paralelas y perpendiculares del sucio tablero que pisamos y dejamos que pisen cada día, pero nadie adivinaría nunca como llegaste a ese lugar desierto sin escalera que le acompañe.
Recuerdas mirando atrás cada uno de los movimientos efectuados, cada ficha, cada tirada de dados, cada uno de los maestros.
Miras hacia arriba e intentas respirar, mirando el cielo y esquivando el siguiente paso. Los dados están esperando y siempre debes tirar.
...
jueves, 10 de septiembre de 2009
El último susurro de la ciudad
No era Sábado. Estaba seguro.
Había dejado de correr hacia un tiempo y su cuerpo (ahora agotado) se había calentado y ejercitado como nunca lo había hecho antes.
La confusión explotada y algunas que otras substancias no apropiadas para menores lo habían hecho revivir de su interior oscuro. Aquel chico de apariencia tranquila que malgastaba su tiempo en un sofá hundido, y algo sucio, no se encontraba al otro lado del espejo en ese momento. La ceja arqueada y una sonrisa burlona, incluso amenazadora, podría haber asustado al más valiente de la manzana.
A estas horas de la mañana tan solo se podían escuchar algún que otro ruido entre las sabanas del vecino, un roce de piel o el grito desesperado del pequeño que moja la cama. Pero él, gracias a su oído, podía percibir mucho más. Eran los crujidos de la naturaleza durmiente que comenzaba a despertar.
Los rayo de luz rozaron cada poro de su piel y él pudo escuchar la hierba despertar y las nubes creciendo en el cielo. Respiro excitado por las drogas y la mala vida y ando hacia su portería. Siguió el ruido de sus propios pasos, escucho a distandia los ronquidos de con quien compartia techo y poco después, al abrir la puerta de su hogar no familiar y desordenado, pudo notar un pequeño silbido de paz.
Las sabanas al rozar, los pies helados bajo la manta, olor a champú, uno sonrisa entre un sueño y el abrir furtivo de unos párpados sin querer. Intento tranquilizarse y mirar al frente concentrado en su mano izquierda, moviendo lentamente frente a él para que tal ejercicio le propiciará el sueño tan deseado. Poco a poco todo se tiño de un oscuro soñoliento.
- Víctor, estas bien?
Y es que él era de esas personas especiales, que nunca quería razonar ni creer, tan solo componer y crear melodías reales a cualquier sentido. Y no le hizo falta que se despertaran para sentirse querido y admirado. Eso ya lo había captado hacia un rato.
El ultimo sonido bajo su piel y su vida, la última respiración, el único susurro de la ciudad.
Había dejado de correr hacia un tiempo y su cuerpo (ahora agotado) se había calentado y ejercitado como nunca lo había hecho antes.
La confusión explotada y algunas que otras substancias no apropiadas para menores lo habían hecho revivir de su interior oscuro. Aquel chico de apariencia tranquila que malgastaba su tiempo en un sofá hundido, y algo sucio, no se encontraba al otro lado del espejo en ese momento. La ceja arqueada y una sonrisa burlona, incluso amenazadora, podría haber asustado al más valiente de la manzana.
A estas horas de la mañana tan solo se podían escuchar algún que otro ruido entre las sabanas del vecino, un roce de piel o el grito desesperado del pequeño que moja la cama. Pero él, gracias a su oído, podía percibir mucho más. Eran los crujidos de la naturaleza durmiente que comenzaba a despertar.
Los rayo de luz rozaron cada poro de su piel y él pudo escuchar la hierba despertar y las nubes creciendo en el cielo. Respiro excitado por las drogas y la mala vida y ando hacia su portería. Siguió el ruido de sus propios pasos, escucho a distandia los ronquidos de con quien compartia techo y poco después, al abrir la puerta de su hogar no familiar y desordenado, pudo notar un pequeño silbido de paz.
Las sabanas al rozar, los pies helados bajo la manta, olor a champú, uno sonrisa entre un sueño y el abrir furtivo de unos párpados sin querer. Intento tranquilizarse y mirar al frente concentrado en su mano izquierda, moviendo lentamente frente a él para que tal ejercicio le propiciará el sueño tan deseado. Poco a poco todo se tiño de un oscuro soñoliento.
- Víctor, estas bien?
Y es que él era de esas personas especiales, que nunca quería razonar ni creer, tan solo componer y crear melodías reales a cualquier sentido. Y no le hizo falta que se despertaran para sentirse querido y admirado. Eso ya lo había captado hacia un rato.
El ultimo sonido bajo su piel y su vida, la última respiración, el único susurro de la ciudad.
jueves, 18 de junio de 2009
J
Algún día desgarrare mi corazón.
No soporto este estado inflamable que se adueña de mi mente, no es tan solo la atracción sexual que muchos de los adolescentes de hoy en día confunden llamándolo "amor", es algo más puro.
Aun así en mi mente no asocio el poder hablar compatir cualquier tarea cotidiana contigo, es tal mi locura que me he autoconvencido a mi misma que no tengo nada que hacer.
Eres la palabra lejos.
Una vez, hace dos días, se me acerco la mujer de hielo y me contó que para conseguir a una persona simplemente hay que quererla, y que ese sentimiento le haría acercarse a mi. Yo caí en desgracia, dentro de mi cabecita tan solo existía el negro o aquel color azul marino propio de la duda más caótica y decidí tirar la toalla.
Pero eso no existe, nunca lo han intentado hacer?
Pasaron los días, las horas y un avión por el cielo, o incluso varios. Y me sumergí más en la visión de cada uno de sus rizos perfumados con el champú verde de los anuncios. Su collar alrededor de su cuello siempre perfecto y su forma asustada de esconderse cuando el escenario se llena de su propio carisma. Sus palabras son pocas, pero tímidas. Sus miradas largas y ruidosas y sus gestos rápidos y suaves.
Y yo ya no entiendo porque me mira y me señala en medio de una canción, porque yo bajo la mirada y le regalo veneno para el pensamiento. No entiendo porque me miras, porque no lo haces y porque no chillas que quieres lo mismo que yo. Y es que no lo entiendo, no me situo... ya no puedo.
Quien no querría lo que puedo ofrecerte yo?
El juego de las sillas se termino cuando te quedaste levantada en medio del mundo y todo el mundo encontró donde sentarse, incluido él.
Tengo miedo.
No soporto este estado inflamable que se adueña de mi mente, no es tan solo la atracción sexual que muchos de los adolescentes de hoy en día confunden llamándolo "amor", es algo más puro.
Aun así en mi mente no asocio el poder hablar compatir cualquier tarea cotidiana contigo, es tal mi locura que me he autoconvencido a mi misma que no tengo nada que hacer.
Eres la palabra lejos.
Una vez, hace dos días, se me acerco la mujer de hielo y me contó que para conseguir a una persona simplemente hay que quererla, y que ese sentimiento le haría acercarse a mi. Yo caí en desgracia, dentro de mi cabecita tan solo existía el negro o aquel color azul marino propio de la duda más caótica y decidí tirar la toalla.
Pero eso no existe, nunca lo han intentado hacer?
Pasaron los días, las horas y un avión por el cielo, o incluso varios. Y me sumergí más en la visión de cada uno de sus rizos perfumados con el champú verde de los anuncios. Su collar alrededor de su cuello siempre perfecto y su forma asustada de esconderse cuando el escenario se llena de su propio carisma. Sus palabras son pocas, pero tímidas. Sus miradas largas y ruidosas y sus gestos rápidos y suaves.
Y yo ya no entiendo porque me mira y me señala en medio de una canción, porque yo bajo la mirada y le regalo veneno para el pensamiento. No entiendo porque me miras, porque no lo haces y porque no chillas que quieres lo mismo que yo. Y es que no lo entiendo, no me situo... ya no puedo.
Quien no querría lo que puedo ofrecerte yo?
El juego de las sillas se termino cuando te quedaste levantada en medio del mundo y todo el mundo encontró donde sentarse, incluido él.
Tengo miedo.
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